Presupuesto

Pues aquí seguimos presenciando el penoso espectáculo de nuestro parlamento de veteranos tresmileuristas que será incapaz de evitar que Asturias se quede sin presupuestos para 2014. Y lo peor de todo es que uno se malicia que a todos ellos les importa un carajo que tal cosa suceda. Digamos que esta prórroga presupuestaria les va a permitir pasarse año y medio mano sobre mano, dedicados en exclusiva a preparar las estrategias electorales para las próximas autonómicas, momento en el que volverán a fingir tener un enorme interés por las cosas que pasan en nuestras vidas. Ya t’ oyí. Los ciudadanos a quien ellos dicen representar y gracias a quienes ellos viven como dios desde hace décadas, hace tiempo que nos buscamos la vida por las cunetas del sistema democrático, ajenos al discurseo de plantilla y argumentario con el que hace días tratan estos señores de explicar lo que no tiene explicación en una región con nuestras cifras de fracaso generalizado. Que un parlamento autonómico al completo viva en el país de las maravillas es sólo una evidencia más de un estado de cosas que mueve al vómito. El presidente de este Principado ha vuelto a hacer “un Fernández”, una de sus principales habilidades en política que consiste básicamente en desaparecer. Fernández el ausente  no sabe gobernar en minoría porque no sabe negociar, cosa que se le daba mucho mejor a su denostado predecesor socialista, Tini Areces. Con todos su grandonismos y  errores, Areces le dejó a Fernández el listón muy alto en toreo de salón, engatusamiento y capacidad de cesión. De la oposición hay poco que decir porque son más previsibles que un episodio de “Aquí no hay quien viva” y a todos les viene de perlas que el descojone institucional se haya hecho fuerte en sede parlamentaria. No habrá presupuesto, por supuesto, porque la capacidad de hacer política que se les presuponía a los diputados no alcanza ni para una prórroga. Su gran chapuza ya la teníamos todos más que presupuestada.

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