Soprano

Una de las frases más redondas de Tony Soprano era esta: “nosotros solo jodemos a los que merecen ser jodidos”. El ganster implacable y con ataques de pánico que encarnó el difunto James Gandolfini, sabía muy bien que lo importante de esta vida es ser martillo o ser clavo y que el poder lo tiene quien da los martillazos, sobre todo cuando se los da a quienes no van a poder defenderse. La máxima de Soprano es la misma que emplea buena parte de la clase política española para hacer reventar los derechos de la mayoría de los ciudadanos. Da lo mismo que el dueño del martillo sea el PSOE o el PP porque cuando cualquiera de ellos tiene pillada por el mango la maza del poder no tiene dudas en utilizarla a diestro y siniestro, contra quienes ellos han decidido que merecemos ser jodidos. Uno de estos capítulos se dio ayer en la Junta General del Principado de Asturias, donde el PSOE votó exactamente lo mismo que el PP, FAC y UPyD para remachar la institución de la Procuradora General del Principado, defensora del pueblo autonómica. Al paticorto socialismo asturiano que presume de ser alumno aventajado de Rajoy reduciendo el déficit público a costa de lo que sea, le ha venido de perlas la disculpa del pacto con el diputado de los siete asesores para quitar del medio a una de las instituciones menos pactistas y más críticas con la labor de la Administración. Los socialistas no van a tener ahora empacho alguno en echarse las manos a la cabeza y rechazar la reforma de la Administración que propone el laborioso Mariano Rajoy, una reforma a martillazos entre la que se incluye, atención, ¡la supresión de todos los defensores del pueblo autonómicos! Qué contrariedad, el PSOE de Rubalcaba va a tener que atacar a fondo la reforma que pide Rajoy días después de que el PSOE de Javier Fernández haya ido de la manita con los populares y sus socios de derechas, aprobando en Asturias una de esas medidas que rechaza en el resto de España. Soprano ha creado escuela moral o tal vez fue un alumno aventajado de la teoría esencial del martillazo. La diferencia es que él enunciaba sin complejos sus principios y actuaba conforme a ellos, sin ambages, con el avasallamiento como coartada moral. Cuando manda, la izquierda mayoritaria actúa como la derecha, decide quienes deben ser jodidos y procede a hacerlo sin que le tiemble el pulso, aunque tratando de hacernos creer que ellos son diferentes. Me quedo con Soprano, no tenia escrúpulos, pero tenía más gracia que estos.

Indefensos

La derecha, la ultraderecha y sus colaboradores necesarios (no hace falta señalar más, que queda feo) perpetraron el jueves y antes de irse de puente el principio del fin de la institución de la Procuradora General del Principado de Asturias. Dicho de otra forma, la derecha, la ultraderecha y el partido de los siete fantásticos (un diputado y seis asesores/asistentes/secretarios) se conchabaron para que Asturias se quede sin su propio defensor del pueblo, defensora para ser más exactos. Se han quedado tan anchos los organizadores del aquelarre porque así, tumbando una institución que presta servicio directo a los ciudadanos, igual se libran ellos de dejar de cobrar sus diezmos y primicias como diputados sedentes y perfectamente desconocidos en su mayoría y para la mayoría. La derecha, la ultraderecha y el partido elástico que traería el regeneracionismo a la política (risas) creen, seguramente, que los cientos de ciudadanos de Asturias que en estos últimos cinco años han presentado sus quejas ante la defensora del pueblo del Principado, tendrán la misma facilidad para ir a presentarlas de ahora en adelante a Madrid, ya que allí estará el defensor del pueblo más próximo una vez que se haya liquidado el nuestro. Para los liquidadores del trabajo ajeno no vale de nada que esta institución tenga el presupuesto más bajo, que cuente con el apoyo de la Universidad de Oviedo y de docenas de colectivos que van desde Cruz Roja Española hasta la Federación Internacional de Defensores del Pueblo. Ni caso. Eso sí, la derecha, la ultraderecha y los nenes de Rosa Díez (esa señora que sólo lleva 30 años viviendo de la política), se han cuidado muy mucho de que no se les toque un pelo a la Sindicatura de Cuentas o al Consejo Consultivo, dos cementerios de elefantes cuyas funciones reales nadie entiende muy bien y que, desde luego, nada aportan al ciudadano común. Lo que se sabe es que ambas torres de marfil están plagadas de amiguetes de los de la derecha, la ultraderecha y los siete magníficos y que, directamente, han atechado y atechan con buenos sueldos a líderes, ex líderes y asesores de unos y otros. El derecho de los asturianos a contar con una institución que nos defienda de los atropellos de la Administración se lo pasan por el forro estos ahorrativos repúblicos, y lo hacen ante el pasmo de un Gobierno presuntamente de izquierdas que es incapaz de hacer nada que se salga del carril y transmita un mensaje diferente al de destruir, recortar, retroceder y seguir viviendo del momio del escaño. Ciertamente, estamos indefensos.