Bestiario

Con los años va uno haciendo una colección más o menos voluntaria de imprescindibles y, a la vez, otra de insoportables. Al inventariar por alto ambas columnas de la contabilidad afectiva (joder, parezco Bárcenas en poetico), servidor constata que, por desgracia, cada vez son menos los imprescindibles y más los insoportables. Será la edad. Advierto que este bestiario de objetos, sujetos o situaciones es muy personal, intransferible y no compartible salvo que alguno de ustedes así lo desee. Tampoco trato de discutir con nadie. Al grano. Me parecen insoportables los anuncios de Martina Klein diciendo “a gusto con la vida”, y no digo nada de los de colonia y perfumes, promocionados en idiomas tan presuntamente elegantes como el inglés. Insoportable también que Belén Esteban se crea periodista y Jorge Javier Vázquez vaya por la vida de escritor. Son insoportables los informativos matinales de las grandes cadenas haciendo espectáculo de corte humanitario con la crisis, al tiempo que sus consejos de administración pagan fortunas a esos sensibles “líderes de opinión” y mandan al paro a redacciones enteras de mileuristas. No soporto que las series de televisión de producción española se caractericen mayormente porque en ellas sale gente dando voces y añado que no me hace gracia el 99% de los presuntos cómicos del Club de la Comedia. No me gusta el latiguillo “como no puede ser de otra manera” con el que rematan sus frases unos tipos que son culpables de que todo haya sido de otra manera. Me cargan lo indecible otras muletillas políticas y mediáticos como “nosotros hemos hecho los deberes”, “ponte las pilas”, “quiero decir” (léase quieici) o “mire usted” (léase miusté). Es insufrible que todo el mundo tenga carné de comunnity manager tras pasar por el mismo curso a distancia que, pese a haber despachado miles de certificados, sigue asegurando que esta es una profesión con futuro. Me resulta igualmente insoportable que Boris Izaguirre, Mario Vaquerizo y Alaska tengan que estar en todos los programas , fiestas o tertulias.Y podría seguir, pero no soporto ser pesado. Termino: hay días en los que ni siquiera me soporto a mí mismo. En fin.