Vivienda

El presidente del Principado se ha hecho un chalé en Somió, agradable y señorial parroquia gijonesa en la que ya reside desde hace años. Tiene suerte el presidente socialista de Asturias de poder prepararse un retiro dorado y soleado entre las familias de la residual aristocracia gijonesa y los nuevos ricos que han ido llenando el hueco dejado por los anteriores. Es una suerte llegar a los sesenta y tantos con todos los deberes hechos, todas las facturas al día y disponiendo de patrimonio suficiente para hacerse un chalé. Supongo que ese era el sueño del presidente cuando empezaba a ejercer como joven ingeniero de minas y cuando consiguió que la política le tratase con mimo durante muchos años, un sueño a buen seguro compartido por muchos profesionales de su generación que, sin embargo, no habrán llegado a tanto ni de lejos. Pero así es la vida: nunca hay café para todos por mucho que la socialdemocracia nos haya metido en la cabeza esas ideas igualitarias. En todo caso, el PSOE trabaja en ello y si un obrero puede votar al PP, un socialista puede vivir en Somió. ¿Quién dijo miedo? No sé si un socialista se sentirá incómodo habitando en medio de uno de los feudos más sólidos del voto conservador gijonés. Parece que no es así habida cuenta de los años que Fernández lleva empadronado en la parroquia gijonesa en la que el metro cuadrado de suelo es más caro. Para vivir en Somió solo hace falta dinero, no es necesario tener ideología declarada, nadie te pide el carné de nada. No hay más que ver que ya juegan al golf hasta gentes de los barrios de la periferia y que hay veteranos socialistas muy aficionados a la equitación. Que Javier Fernández se haga un chalé nuevo en Somió es un ejemplo de que la sociedad se iguala aunque sea por arriba y eso, quieras que no, es otra forma de igualdad, un ejemplo vital y sólido de cómo la izquierda ha conseguido terminar poco a poco con las clases sociales, las desigualdades y los cotos vedados. “Tu puedes jubilarte en Somió” es un mensaje que el PSOE asturiano debería empezar a usar como reclamo en sus campañas electorales porque es una de las pocas promesas de la izquierda que algunas personas han visto cumplidas. El presidente por lo menos.

Anuncios

#AutoFernández

javierdfer

 

Tiene un servidor el relativo mérito de haber conseguido alguna mínima notoriedad profesional tras definir como “hacer un Fernández” la ausente actitud del presidente del Principado. Javier Fernández tiene, al parecer y según dicen sus hagiógrafos y asesores, mucha vida interior que los asturianos no ven reflejada en vida pública y, en ocasiones, ni siquiera en atisbos de vida inteligente en lo que a actividad política se refiere. Una vez arreglados algunos fallos de tráfico en sus arterias que pueden haber afectado para bien en su sistema de buenos y malos humores, el presidente ha salido de su mutismo por todo lo alto, dispuesto a demostrar que “hacer un Fernández” va a ser a partir de ahora sinónimo de proactividad, de ir por la vida en plan de gallu, tenorín de chigre, derrochando chulería a lo Mourinho y, sobre todo, mostrando una automestima a prueba de los peores sondeos electorales y las opiniones públicas más gélidas: un rollo tipo champú Lòreal, o sea .

La prueba de este repentino cambio de hombre silente a majorette de sí mismo, la hemos tenido esta mañana en el tweet que Javier Fernández ha colocado en su cuenta del pajarito. La intervención presidencial en la red social podría titularse “porque yo lo valgo”, aunque para mantener la línea editorial de este modesto blog vamos a colocarle una etiqueta más personalizada: es un “#autoFernández”. En solo tres líneas que se pueden ver al inicio de este post, el presidente se autoproclama el mejor, ahí va que te preste, se hace un “selfie” político sin molestarse siquiera en respaldar sus contudentes y optimistas afirmaciones con alguna acreditada opinión externa, informe internacional de calidad democrática y transparencia que, aunque elaborado por palmeros a sueldo, justifique un poco este acceso de autobombo. El presidente de Asturias debería además tener en cuenta que antes de su llegada hubo 12 años de otro presidente socialista (por citar sólo a algunos) que, digo yo, algo haría en favor de la democracia y la transparencia, entre otras cosas ser capaz de gobernar en minoría y hasta aprobar presupuestos. Mi madre suele decir que estos brindis al sol se resumen rápido: “dime de lo presumes y te diré de lo que careces”.

Pero bueno, por nosotros que no quede; a ver si el presidente tiene pronto cosas reales de las que presumir (pleno empleo, nuevas industrias, obras públicas terminadas, autopistas gratuitas…) y crece la oleada de “#autoFernández” en Twitter. Seguiremos informando.