Amores

El argumentario de los defensores de la cada vez más indefendible infanta Cristina se ha nutrido este fin de semana con una perla más. La finta dialéctica de un letrado del notable despacho de Roca i Junyent, aquél que empufó a media España con su operación reformista, basa la exculpación infantil (de la Infanta) en el amor conyugal como justificante del fraude fiscal. Los caminos del Señor y los del Derecho Civil son inescrutables y confluyen en este punto tan inesperado de la historia de España en el que se hermanan la teología y la fiscalidad. Sentenció San Agustín: “ama y haz lo que quieras”, abriendo sin saberlo un camino muy imaginativo hacia el blanqueo de capitales. La traducción actualizada de la santa reflexión agustiniana es “ama y defrauda lo que quieras”, ya que el amor es una potencia de tal calibre que justifica la burla fiscal. Ama y haz lo que quieras, cásate bien y defrauda, aterriza como puedas… son todas sentencias del mismo jaez y con la misma base: seguir creyendo que la gente es imbécil o que el hecho de ser súbdito por obligación te hace subnormal por definición. Siempre habíamos creído que la infanta que era un poco corta era doña Elena, pero resulta que la otra, la pequeña, presenta un cociente intelectual inferior al de una chimpancé en celo cuando usa la tarjeta de crédito estando enamorada. Deberían poner una etiqueta advirtiendo de esos peligros de la Visa oro, lo mismo que avisan en las cajetillas de lo malo que es el tabaco. Qué cosas hay que ver. Si la infanta ha incumplido la ley ha sido por amor, como Bonnie and Clyde, lo que pasa que a esta pareja de presuntos gánsteres de casa grande huyen en coche blindado y con escolta. Qué envidia. Son guapos, son ricos y, de además, están enamorados. Ya solo falta que la defensa de Urdangarín atribuya sus chorizadas al hecho confesado de ser un duque emplamado, suponemos que por amor. ¿Por qué lo llaman amor, cuando quieren decir dinero?

Caos

A mí me parece que el aborto tiene tanto que ver con ETA como anular la imputación de Cristina de Borbón tiene que ver con la Justicia. Asimismo, Jorge Fernández Díaz, ministro de Interior, tiene tanto que ver con la realidad de España como ETA con la Justicia, aunque algunas de las  opiniones de Díaz tienen bastante de terrorismo verbal, ideas abortadas o, al menos, mal paridas. La Infanta Cristina no tiene nada que ver ni con el aborto ni con ETA (que se sepa), ni siquiera tiene que ver con la Justicia (eso ya se sabe), aunque la simple mención de su nombre provoca últimamente tantos rechazos como los que genera ETA en casi todos los ciudadanos, y el aborto en algunos. El movimiento 15-M tiene tanto que ver con la derecha como el ministro Díaz con la izquierda, sin embargo, Beatriz Talegón (que es del PSOE y progre, al parecer) ha dicho unas cosas sobre el 15-M que tienen tan poco sentido como las que dice el ministro Fernández Díaz (que es del PP y del Opus) sobre el aborto. José Mourinho tiene tanto que ver con el ministro Díaz, la Infanta desimputada y la señorita Talegón, como el aborto con ETA y, sin embargo, Mourinho es una de las pocas personas capaces de conseguir de un plumazo que la gente hable de él en vez de hacerlo sobre ETA, el aborto o la ex imputación de la Infanta. Además, el entrenador del Real Madrid ha sido capaz de crear tantos anti madridistas con la misma eficiencia que la Infanta y su marido han multiplicado el índice de republicanos en España.

¿Qué quiere decir todo esto? Nada en general y todo en particular, o que lo mismo hay etarras contrarios al aborto, republicanos que se alegran de la no imputación de la infanta, indignados que son monárquicos hasta la médula, opusdeistas que han abortado en Londres, madridistas etarras, socialistas del opus, ministros idiotas, militantes del PP antimonárquicos. Uno solo quiere decir que este el caos en que vivimos a diario y que, como dijo Groucho Marx, puede que lo entienda mejor un niño de siete años. Si es así, que me traigan un niño de siete años.