#Noadmitocampañas

He decidido que no voy a permitir que ningún político se me acerque a menos de 300 metros nunca más. Que no empiecen con sus repartos dominicales de publicidad en el Rastro, en los mercados, en las calles o de puerta en puerta haciéndose los encontradizos y los buenos vecinos. No paso por ello. Que se pongan a trescientos metros de mí, a tres campos de fútbol de distancia, y me digan desde allí lo que tengan que decirme. Si yo no entiendo una palabra es un problema que no me incumbe. Cualquier candidato que se acerque a un servidor a menos de esa distancia será denunciado por acoso, por escrache, por molestar. Estoy de acuerdo con el progresista Felipe González en que mis hijos no tienen por que ver su vida diaria perturbada a causa del acoso de unos tipos a quienes no conocen de nada, que vienen a pedir por el morro y que no ofrecen nada a cambio. Al señor González le molestan los desahuciados, no quiere que los niños vean de cerca a estos malditos, la misma razón tengo yo para impedirle a mis retoños que tengan contacto alguno con una sarta de represores y mentirosos. Me niego y pido amparo a la autoridad para que me los quite de encima o que los multe con 1.500 pavos, cantidad que para ellos será una bagatela.

Toleraré de mil amores al tipo del camión de las patatas y al colchonero que pasa por mi barrio los fines de semana con la megafonía al alto la lleva vendiendo sus productos, pero denunciaré por acoso sonoro y vulneración de la ley de protección de mis oídos a las caravanas electorales que se atrevan a gritarme consignas bajo la ventana. Si a los políticos gobernantes no les interesa ver ciudadanos cabreados a menos de 300 metros, creo que es justo pedirle a las delegaciones del Gobierno que protejan de la misma manera a los votantes que no tienen ganas de escuchar monsergas y mentiras sin cuento. Guardemos todos las distancias si así lo quieren sus señorías y los guardias que los protegen, porque si mi opinión no interesa a estos tipos, tampoco les interesará mi voto. Y si se me permite, dejo esta propuesta en manos de las asociaciones ciudadanas para que la conviertan en algo efectivo y real, para que ningún político en campaña se acerque a quien no lo quiera a menos de 300 metros. Patentemos un hastag (#NOADMITOCAMPAÑAS, o algo así), una gorra de colores, camisetas anti acoso, o lo que sea para dejar claro que algunos ciudadanos no queremos saber nada con quienes sólo quieren perdernos de vista. Marquemos las distancias y que hagan campaña en el desierto y sin son políticos a distancia que lo sean a tiempo completo, no sólo a ratos. A ver si cunde.

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