Ilegal

Una cosa es tener una alcaldesa que haya hecho de esta ciudad una de las más grises, aburridas e inactivas de Asturias, y otra muy diferente es que esta misma alcaldesa vulnere la Constitución tal y como un juez acaba de sentenciar. Puede que una cosa lleve a la otra, es decir, que Gijón se encuentre en fase de liquidación porque Foro y sus asociados esporádicos gobiernan aquí como si esto fuera un casino provinciano o una asociación deportiva de rancio abolengo, instituciones ambas cuyo perfil es predemocrático y en las que la Constitución no está ni se la espera. Moriyón y su cuadrilla suspendieron un Pleno municipal convocado con todas las de la ley y avalado por los informes jurídicos. Lo suspendieron con argumentos similares a los que justifican la existencia de “bolas negras” para vetar la entrada de nuevos socios en ciertas entidades sociales y deportivas de mucho postín. Lo suspendieron con el mismo desparpajo que se despide a la asistenta que viene a limpiar muy escotada, o con la misma arbitrariedad que se gobiernan un cortijo, un internado de señoritas o un coto de caza.

La suspensión de ese Pleno fue ilegal como en su día advirtió Dora Alonso, secretaria general del Ayuntamiento de Gijón que perdió su puesto y la “confianza” de la alcaldesa. Luego la nombró asesora en una pirueta de las que ya no se ven ni en el circo Price. Pero resulta que Dora tenía razón, es decir que hizo su trabajo como debía advirtiendo que aquello era una cacicada, un cuartelazo por lo civil. Y resulta que el juez dice lo mismo que la secretaria, que la alcaldesa estaba incumpliendo la ley fundamental de este país al negar que la mayoría de la Corporación municipal usara un instrumento legal para debatir asuntos de incumbencia general.

Cuando un gobernante enseña tan malas maneras en dos años y pico de mandato, miedo da pensar en lo que nos tendrá preparado para los años venideros. Esta ciudad no se merece un gobierno sin ideas, sin mayoría, sin presupuesto y sin proyectos. Tampoco se merece la oposición más fofa e incapaz que se recuerda desde 1977. Esta ciudad puede trampear con un gobierno que ignora la realidad, pero no puede tolerar un gobierno que ignora la ley.

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Chinos

Un funcionario chino de alto rango, el señor Wang, ha sido destituido de su cargo por obligar a un subordinado a llevarle a caballito para poder atravesar él a pie enjuto un charco enorme y evitar así que se estropeasen sus caros zapatos. Una funcionaria de alto rango del Ayuntamiento de Gijón, Dora Alonso Riesgo, ha sido destituida de su cargo por negarse a llevar a caballito a la alcaldesa, señora Moriyón, cuando esta quería vadear sin mojarse el profundo charco en el que iba a meterse al no convocar un Pleno municipal legalmente solicitado por al oposición. Doña Dora Alonso, mujer de probada solvencia profesional, alérgica a los tejemanejes y de pulcritud contrastada, rechazó ponerse las orejeras legales y cargar con el muerto de una cacicada ajena para que la alcaldesa no se metiera en el charco al que se dirigía a pie firme. Como el chino de los zapatos. Esa integridad profesional le ha costado a Dora Alonso ser objeto de una de las alcaldadas más sonoras y cutres de todos los tiempos, sin precedentes en España y perpetrada por una señora cuya cultura democrática comenzó cuando ella pasó el casting de candidata que convocó Producciones Cascos. Antes de esa epifanía, doña Carmen Moriyón no se molestaba en ir a votar, según propia confesión, tal vez porque no había aparecido un partido a su medida. Pero han bastado dos años para superar su bisoñez y con modales de ropero parroquial soltarse a gobernar sin complejos, con los aires de la madre superiora que da pellizcos en el patio del colegio castigando a los díscolos. Gobierna perpetrando un programa electoral que parece comprado en los bazares chinos y apoyada en una exigua mayoría que apuntala el PP, un partido con más trampas internas que una película de chinos.  Con todo esto, la política municipal gijonesa se parece cada vez a un episodio de “Humor amarillo”, aquella astracanada oriental en la que el ganador era quien evitaba meterse en los charcos a costa de enterrar en el fango a quien se pusiera por medio. Los ciudadanos nos preguntamos qué hará ahora la oposición en pleno ante un gobierno municipal con este perfil bananero. Me juego a los chinos que no harán nada.