Maruja y Juanluisito

Fue muy divulgada la sentencia emitida hace unos meses por Juanluisito Cebrián, patriarca del periodismo hispano, según la cual un periodista de más de 50 años ya no era apto para el servicio activo. Poco después liquidó a 129 trabajadores de El País. Pero como Juanluisito es un sabio y de sabios es rectificar, se conoce que cambió de opinión y convino consigo mismo y sus monaguillos pedirle a Maruja Torres, de 70 años cumplidos, que dejase de opinar en sus columnas y se dedicase a hacer reportajes como cuando tenía treinta años menos. Esto es como cuando las guerras se prolongan demasiado y se empieza a llamar al frente a los ancianos y a los niños. Para que Maruja Torres dejase de incomodar con su discurso libre y bien escrito, la disculpa buscada por la empresa fue la de todas: eso de que las cosas están muy mal y que hay que apretarse el cinturón, arrimar el hombro y tal y cual. Maruja, sabedora de que Torres más altas cayeron en esta profesión y de que la oferta era una añagaza de las peor especie para obligarla a dimitir, fízole al emisario de Juanluisito una peineta dialéctica y mandóle a la mierda, lugar de donde nunca debieron de salir estos batracios que croan en las últimas charcas del periodismo.

Así que El País se queda sin una de sus periodistas más brillantes, incisivas y humanas que cobraría en razón a su prestigio y capacidad de atraer lectores. Al cambio, el periódico se libera de una roja peligrosa y mantiene el privilegio de seguir contando con un sagaz gestor de personas y empresas que nunca dio una noticia que se precie, ni fue reportero de guerra, ni fue a una rueda de prensa, ni nada de nada, pero tuvo un padre del Movimiento, ingresó en la Academia de la Lengua, en el Club de las Almendritas Saladas (Trapiello dixit) y es amigo de los señores Audi y Armani, como bien escribió Maruja Torres. Ese currículo de Juanluisito y sus palmeros es lo que le queda al periódico para ir tirando y seguir convirtiéndose en uno más, corriente y moliente. Y maloliente. Luego se reunirán todos los listillos en un foro con mesas floreadas de botellas de agua mineral de marca y cuencos de almendritas saladas patrocinadas por algún banco, a debatir sobre el futuro de la prensa escrita y decir que lo tiene todo controlado. Maruja y Juanluisito son dos modelos de periodismo. Elijan ustedes.