Listos

Lo dice todo el mundo y ha de ser verdad: Felipe VI será un rey muy preparado. Tan preparado seguramente como los monitores, trabajadores y asistentes desde hace 17 años a las actividades de “Abierto hasta el Amanecer”. Todos ellos, los de antes y los de ahora, son jóvenes muy preparados, tanto o más que Felipe el sexto. La diferencia es que uno está preparado para reinar y los otros para irse a su casa porque no hay dinero para mantener sus actividades. Es solo una coincidencia en el tiempo de ambas historias, aunque muy ilustrativa sobre cuáles son las prioridades de España. La monarquía va a seguir abierta hasta que se tercie porque tiene barra libre y cientos de camareros dispuestos a hacerle reverencias en ángulo recto. Y a la vez que esto ocurre Abierto hasta el Amanecer corre peligro de cerrar por la abdicación presupuestaria de la alcaldesa reinante en Gijón y la del Principado regente en Oviedo, ambas dos instituciones más preocupadas por elogiar lo preparado que está el casi rey que en desbloquear el dinero que le deben a los de Abierto. Hay días que no está uno para nada. Hay dinero para tronos que prolongan reinados de herederos en modo Sissi Emperatriz pero no tenemos para unas sillas de tijera en las que sentar a la chavalería a ver una película de arte y ensayo en vez de ponerse ciegos a copas. Y supongo que ni el Ayuntamiento de Gijón ni el Principado de Asturias tendrán dificultad administrativa alguna para seguir haciendo sus aportaciones a la Fundación Príncipe de Asturias. Qué país tan estupendo y tan lleno de ciudadanos preparados gobernados por los  listos. Muy listo el hijo del Rey que se lo llevará crudo en su primer trabajo a los 46 años. Listo el rapaz, lista su augusta esposa, listos todos los cronistas, editorialistas y aclamadores oficiales que van aspirando la listura y la listeza de la real pareja que ya está lista en la parrilla de salida para otros cuarenta años o así de pastoreo de la “madurez democrática del pueblo español”. Todo parece indicar que, una vez más, vamos listos.

Ilegal

Una cosa es tener una alcaldesa que haya hecho de esta ciudad una de las más grises, aburridas e inactivas de Asturias, y otra muy diferente es que esta misma alcaldesa vulnere la Constitución tal y como un juez acaba de sentenciar. Puede que una cosa lleve a la otra, es decir, que Gijón se encuentre en fase de liquidación porque Foro y sus asociados esporádicos gobiernan aquí como si esto fuera un casino provinciano o una asociación deportiva de rancio abolengo, instituciones ambas cuyo perfil es predemocrático y en las que la Constitución no está ni se la espera. Moriyón y su cuadrilla suspendieron un Pleno municipal convocado con todas las de la ley y avalado por los informes jurídicos. Lo suspendieron con argumentos similares a los que justifican la existencia de “bolas negras” para vetar la entrada de nuevos socios en ciertas entidades sociales y deportivas de mucho postín. Lo suspendieron con el mismo desparpajo que se despide a la asistenta que viene a limpiar muy escotada, o con la misma arbitrariedad que se gobiernan un cortijo, un internado de señoritas o un coto de caza.

La suspensión de ese Pleno fue ilegal como en su día advirtió Dora Alonso, secretaria general del Ayuntamiento de Gijón que perdió su puesto y la “confianza” de la alcaldesa. Luego la nombró asesora en una pirueta de las que ya no se ven ni en el circo Price. Pero resulta que Dora tenía razón, es decir que hizo su trabajo como debía advirtiendo que aquello era una cacicada, un cuartelazo por lo civil. Y resulta que el juez dice lo mismo que la secretaria, que la alcaldesa estaba incumpliendo la ley fundamental de este país al negar que la mayoría de la Corporación municipal usara un instrumento legal para debatir asuntos de incumbencia general.

Cuando un gobernante enseña tan malas maneras en dos años y pico de mandato, miedo da pensar en lo que nos tendrá preparado para los años venideros. Esta ciudad no se merece un gobierno sin ideas, sin mayoría, sin presupuesto y sin proyectos. Tampoco se merece la oposición más fofa e incapaz que se recuerda desde 1977. Esta ciudad puede trampear con un gobierno que ignora la realidad, pero no puede tolerar un gobierno que ignora la ley.

Cuatreros

Supongo que habrán leído ustedes en los periódicos la cutre y singular historia de unos infeclices cuatreros de Malasia que intentaron robar cuatro vacas por el innovador procedimiento de meterlas en el maletero de un coche y salir echando leches atajando por los praos. Los malayos tuvieron la mala suerte de que se les estropeara el medio de locomoción en plena fuga y no hubo más remedio que abandonar el botín vacuno y el vehículo. Sin duda los cuatreros eran unos chapuceros, o unos debutantes en el mundo de la delincuencia que no planificaron el robo con el suficiente detalle y se quedaron sin vacas y sin coche. Por inútiles. Es lo que tiene hacer las cosas con desgana y sin talento. La historia de estos infelices robavacas malayos se parece mucho a la que protagonizan desde 2011 los grupos municipales del PP y FAC en el Ayuntamiento de Gijón, una pareja de hecho (en algunos momentos parecen ser una pareja de desecho) que no cesa de ofrecer a la respetable ciudadanía deliciosas escenas costumbristas de matrimonio de conveniencia, algo pasadas de tono y final previsible. La más reciente de sus comedias ha sido la incapacidad de pactar un presupuesto para Gijón, precisamente en uno de los peores años de su reciente historia económica y social. Y es que populares y foristas se conocieron hace más dos años en una noche de tormenta electoral y sobre la marcha y sin amor, decidieron salir pitando metiendo de cualquier manera en el maletero de su utilitario una mayoría política que habían enganchado por los pelos, no por los votos. No tenían vehículo adecuado para transportar entre los dos un botín tan importante, el maletero en el que se levantaron la Alcaldía de Gijón y sus responsabilidades no contaba con la capacidad suficiente para aguantar una huída hacia delante de cuatro años de duración y, además, entre ellos no se hablan, ninguno quiere pagar los peajes ni la gasolina. Así que estaba cantado que con un coche viejo, un botín pesado y compañeros de viaje enfadados, la huida no llegaría lejos. El primer ejemplo lo hemos visto en unos presupuestos de 2014 que no existirán para una ciudad que cada vez existe menos. Nos han dejado tirados como unas vacas robadas en medio de una caleya. Lo previsible tratándose de cuatreros.

Chinos

Un funcionario chino de alto rango, el señor Wang, ha sido destituido de su cargo por obligar a un subordinado a llevarle a caballito para poder atravesar él a pie enjuto un charco enorme y evitar así que se estropeasen sus caros zapatos. Una funcionaria de alto rango del Ayuntamiento de Gijón, Dora Alonso Riesgo, ha sido destituida de su cargo por negarse a llevar a caballito a la alcaldesa, señora Moriyón, cuando esta quería vadear sin mojarse el profundo charco en el que iba a meterse al no convocar un Pleno municipal legalmente solicitado por al oposición. Doña Dora Alonso, mujer de probada solvencia profesional, alérgica a los tejemanejes y de pulcritud contrastada, rechazó ponerse las orejeras legales y cargar con el muerto de una cacicada ajena para que la alcaldesa no se metiera en el charco al que se dirigía a pie firme. Como el chino de los zapatos. Esa integridad profesional le ha costado a Dora Alonso ser objeto de una de las alcaldadas más sonoras y cutres de todos los tiempos, sin precedentes en España y perpetrada por una señora cuya cultura democrática comenzó cuando ella pasó el casting de candidata que convocó Producciones Cascos. Antes de esa epifanía, doña Carmen Moriyón no se molestaba en ir a votar, según propia confesión, tal vez porque no había aparecido un partido a su medida. Pero han bastado dos años para superar su bisoñez y con modales de ropero parroquial soltarse a gobernar sin complejos, con los aires de la madre superiora que da pellizcos en el patio del colegio castigando a los díscolos. Gobierna perpetrando un programa electoral que parece comprado en los bazares chinos y apoyada en una exigua mayoría que apuntala el PP, un partido con más trampas internas que una película de chinos.  Con todo esto, la política municipal gijonesa se parece cada vez a un episodio de “Humor amarillo”, aquella astracanada oriental en la que el ganador era quien evitaba meterse en los charcos a costa de enterrar en el fango a quien se pusiera por medio. Los ciudadanos nos preguntamos qué hará ahora la oposición en pleno ante un gobierno municipal con este perfil bananero. Me juego a los chinos que no harán nada.

Hemeroteca

En una prueba más de su asombrosa habilidad para meterse en todos los charcos, los socialistas han vuelto a dar muestras de tener los mismos reflejos que un cadáver al proponer que la Hemeroteca Provincial de Gijón tenga su sede en Oviedo- ¿Y la playa de Estaño en Vallobín? Además de sumarme a la ilustrada y certera filípica que el doctor Rodríguez Canal publicó el martes en El Comercio, me permito añadir que lo más chusco de esta nueva gambada socialista no es solo que la propuesta venga de doña Ana González, que fue elevada a los altares de la política desde su plaza de oscura concejala de la oposición en Gijón hasta el puesto de consejera de Cultura. Lo peor de todo esto es que el inefable Santiago Martínez Argüelles ha mordido el anzuelo con su inocencia característica para decir que “la idea debe estudiarse”. Las carcajadas que tal ingenuidad de disciplina de partido han provocado en las filas de Foro, el PP e Izquierda Unida, se oyen aún en las laderas del Naranco. Argüelles y sus amigos de la FSA deben haber olvidado lo que los gobiernos socialistas de Gijón han peleado contra sus propios colegas en el Principado en la legítima defensa de los derechos de Gijón. La lista de discrepancias empieza por la famosa División de Filosofía en Gijón y sigue por la sección de la Audiencia, la vicepresidencia de Cajastur que se quería arrebatar al Ayuntamiento de Gijón, el casino de Asturias, el campus universitario, las actividades de los premios Príncipe de Asturias, o el trazado de la Autovía del Cantábrico. Además de leer algo de la Hemeroteca para refrescar la memoria, lo que debería hacer el grupo socialista es luchar para que la Hemeroteca deje de pudrirse en el galpón de Llanera donde ellos la colocaron, y de paso no regalar más bazas políticas en la estrategia de defensa de Gijón si es que alguna vez aspiran a volver a gobernar en esta ciudad. Además, y como sentenció mi amigo y maestro Daniel Serrano, si la consejera dice que la Hemeroteca estará en Oviedo para que la puedan consultar todos los asturianos, también los de Gijón, lo que hay que recordarle es que si se queda en Gijón también podrán consultarla todos los asturianos. Incluso los de Oviedo.