Soprano

(Publicado en el número 37 de Atlántica XXII)

Hay una Asturias que da mucha pena y otra que da mucha risa. Tenemos duelo y perrería en muy pocos kilómetros cuadrados, qué territorio tan bien aprovechado. Y resulta que esas dos Asturias son una sola, porque los protagonistas del circo y del velatorio son las mismas personas. Verbigracia. Lo de Fernández Villa es una versión chusca y cuencata de los Soprano, la celebrada serie de David Chase en la que el protagonista era un mafioso con ataques de ansiedad (o de confusión). En Nueva Jersey y en Tuilla los capos gastan las mismas cazadoras de cuero, las mismas esclavas de plata en la pulsera, los mismos gustos caros, los mismos todoterrenos,  los mismos manejos, las mismas estafas, idénticos apaños, el mismo lenguaje encriptado, la misma jeta amenazante y patibularia ante los periodistas.

Los “somapranos” serían una juerga si no fuese porque son una caricatura siniestra de una poderosa izquierda asturiana que puso y quitó a candidatos y apadrinó carreras políticas interminables. Hemos estado gobernados por los Soprano creyendo que, pese a sus salidas de tono coloristas y a su modales bruscos, eran tipos honrados, tipos de una pieza, sindicalistas a prueba de cualquier tentación capitalista  que llevaban en la boca durante las 24 horas del día el catecismo de la verdadera izquierda.

El viejo mafioso de los genuinos y televisivos Soprano que finge confusión mental y desmemoria para evitar dar explicaciones de sus actos ante la justicia, recuerda demasiado a quien fue el gran patrón de la izquierda asturiana durante décadas, a ese a quien los periódicos dedicaron una semana tras otra titulares enormes porque su palabra era la ley y no había carretera, obra, subvención, cargo, o influencia que no estuviera bajo su implacable ojo de halcón. Ese tipo que entraba en todas partes como entran los capos Soprano, repartiendo a la vez autoridad y campechanía, temor y confianza, es ahora un anciano tembloroso y desaparecido en su confusión post amnistía fiscal. Aquel Júpiter tonante que predicaba en Rodiezmo los males eternos de la izquierda si se dejaba tentar por las añagazas del capitalismo es el mismo que escaqueaba a su propio y querido sindicato hasta el último euro de las dietas que cobraba por cada reunión a la que acudía en calidad de guardián de los intereses del proletariado minero.

Al destaparse la alcantarilla del sindicalismo minero con todas sus salpicaduras, entradas y salidas de personajes extraños, cuentones mal contados y mentiras urdidas tomando media de vino en casa Hermógenes, de pronto hemos visto cumplidos nuestros peores presagios: la imagen de Asturias está construida sobre el club de la comedia y el sindicato de la trampa revestidos de esencias que mezclan los alamares y pelucones monárquicos más apolillados con el falso sindicalismo de restaurante de cinco tenedores, puticlub de carretera y chequera libre de impuestos. El rimbombante Principado es cada vez más parecido al reino del ogro Srek gobernado por un ser insignificante y sin poder, donde nada de lo importante se termina y todo lo accesorio cobra una importancia colosal. Jamás sabremos cómo se hizo El Musel y cuántos se hicieron ricos gracias a esa obra que nunca tuvo honra y sigue sin tener barcos. Jamás veremos finalizada la integración ferroviaria de Gijón porque el túnel se hizo antes que asegurar los trenes, como tampoco habrá nunca una fecha para completar la variante de Pajares, pese a que ahí ya hay trenes pero no hay túneles.

Qué filón inmenso para la comedia es la historia diaria de Asturias, esta patria querida de la que huyen el dinero, el talento y las decisiones políticas de talla, esta comunidad autónoma que se queda cinco días sin trenes a causa de las nevadas sin que nadie tenga ya fuerza, valor, capacidad, contactos o coraje para poner patas arriba esos tan carareados contactos en la pomada madrileña en la que se reparte el pastel.

Qué risa, qué pena, que Asturias tan cómica, tan trágica, tan llena de buenos vasallos si hubiera buenos señores, tan estafada, tan ignorada, tan cansada y envejecida, tan harta de promesas sin cumplir, tan fartuca de salvadores de pacotilla y tahúres de la política que sigue arreglando lo suyo mientras juegan al póquer con Tony Soprano y aún esperan ganar.

Padres

Los españoles tenemos desde ahora un nuevo destino para mejorar nuestra cultura general. A falta de becas Erasmus sugiero al ministro Wert que ponga en marcha cursos de perfeccionamiento para padres españoles en Rumanía. Es un destino formativo poco habitual, lo sé, pero muy oportuno si tenemos en cuenta que las últimas estadísticas sobre la economía de los países europeos revelan que España es el segundo país en pobreza infantil solo aventajado por Rumanía. La champions de los menesterosos nos está deparando unos resultados casi tan brillantes como los de la Liga de Campeones futbolística. Enhorabuena. Resulta que los ciudadanos rumanos que pululan por las calles de Asturias pidiendo limosna, vendiendo mecheros o buscándose la vida de la mejor manera posible son nuestro vivo retrato, somos nosotros mismos en breve y, además, pueden darnos muchas lecciones de como mantener a los hijos viviendo en la miseria. Su experiencia merece ser contrastada y aprovechada porque los signos de rumanización de Asturias son evidentes. Para confirmarlos no hay más que enterarse de que una mujer llamada Blanca Pettersen ha intentado abrir por su cuenta y riesgo un comedor para que los niños de las familias más abrasadas por la crisis no se vayan a la cama sin cenar. Ya hay comedores de auxilio social en medio del estado del bienestar. Lo ciudadanos generosos y concienciados tapan los agujeros urgentes y primordiales de la ciudad gobernada por la caritativa y católica derecha, en la comunidad autónoma en la que manda la izquierda solidaria, progresista e igualitaria. Comedores sociales y emergencia social en Asturias, la comunidad española en la que menos creció el PIB durante menos 2013 pero en la que, ojo al dato, se ha cumplido el objetivo de déficit. Hay padres y madres en Asturias que dan de cenar a sus hijos objetivo de déficit en su punto. Luego hacen las maletas y se van a Rumanía a seguir un curso de paternidad de supervivencia y alto riesgo.

La leche

Las últimas noticias sobre el mundo confirman que Asturias no tiene problemas de cuota láctea. Exportamos semen de categoría, además de ingenieros industriales con muy buenas calificaciones. Somos la Suiza de España, al menos en lo tocante a productos lácteos de alta calidad y a maquinaria académica de precisión. En una versión asturianizada de la película de Kubrick, aquel sargento cabrón de “La chaqueta metálica” podría haberle dicho al recluta: “en Asturias solo hay sementales e ingenieros, chaval, y tu no tienes cara de ingeniero”. Para reciclarnos los asturianos tenemos entre manos (mejor decir entre piernas) la posibilidad de promover una modalidad de turismo sexual basada en la garantía de fertilidad. Si el semen patrio es de exportación, quienes deseen beneficiarse de su calidad sin recurrir a intermediarios pueden venir a recogerlo en el punto de origen ¿no? Pues pongamos a nuestros técnicos en turismo a diseñar campañas de promoción del paraíso natural que incluyan el semen entre los productos típicos de la región. Algo tenemos que hacer para salir de esta crisis de la que ya escapan a chorro los universitarios y los espermatozoides, dos de nuestros productos más reputados fuera de nuestras fronteras subapajarianas (Aitana Castaño dixit). Las estadísticas confirman que los genes astures van colonizando el mundo en tubos de ensayo como antes lo hacían viajando en barcos que partían de El Musel. Pero no cabe esperar que los hijos e hijas de esas dosis seminales que dispersamos por el mundo vayan a volver el día de mañana al solar de sus genes paternos a fundar una empresa, crear una beca o a construir un chalé con una palmera delante, como hacían los indianos que habían hecho fortuna en ultramar. Hacemos que las industrias y las demografías de otros sigan creciendo mientras nosotros perdemos cerebros y población. Asturias se extingue, se marchita como los dinosaurios. Ya no somos aquella orgullosa potencia industrial y minera que preñaba las entrañas de la tierra de picos y palas para conseguir que pariera carbón y hierro. Poco queda ya de nuestra legendaria potencia que se desbordaba en hirvientes y metafóricas coladas continuas, semilla de erectas e inflexibles vigas, carriles penetrantes y cascos de barco de acero navegante. Somos ahora una comunidad a medio camino entre la impotencia y la esterilidad que se defiende del exterminio, del fin de su propia especie salvando espermatozoides y doctores universitarios a costa de enviarlos fuera de Asturias en probeta o en Alsa, respectivamente, igual que se salvó a Moisés de las iras del faraón dejando que el Nilo se lo llevara en su serón. Somos la leche. Ya solo somos la leche.

Presupuesto

Pues aquí seguimos presenciando el penoso espectáculo de nuestro parlamento de veteranos tresmileuristas que será incapaz de evitar que Asturias se quede sin presupuestos para 2014. Y lo peor de todo es que uno se malicia que a todos ellos les importa un carajo que tal cosa suceda. Digamos que esta prórroga presupuestaria les va a permitir pasarse año y medio mano sobre mano, dedicados en exclusiva a preparar las estrategias electorales para las próximas autonómicas, momento en el que volverán a fingir tener un enorme interés por las cosas que pasan en nuestras vidas. Ya t’ oyí. Los ciudadanos a quien ellos dicen representar y gracias a quienes ellos viven como dios desde hace décadas, hace tiempo que nos buscamos la vida por las cunetas del sistema democrático, ajenos al discurseo de plantilla y argumentario con el que hace días tratan estos señores de explicar lo que no tiene explicación en una región con nuestras cifras de fracaso generalizado. Que un parlamento autonómico al completo viva en el país de las maravillas es sólo una evidencia más de un estado de cosas que mueve al vómito. El presidente de este Principado ha vuelto a hacer “un Fernández”, una de sus principales habilidades en política que consiste básicamente en desaparecer. Fernández el ausente  no sabe gobernar en minoría porque no sabe negociar, cosa que se le daba mucho mejor a su denostado predecesor socialista, Tini Areces. Con todos su grandonismos y  errores, Areces le dejó a Fernández el listón muy alto en toreo de salón, engatusamiento y capacidad de cesión. De la oposición hay poco que decir porque son más previsibles que un episodio de “Aquí no hay quien viva” y a todos les viene de perlas que el descojone institucional se haya hecho fuerte en sede parlamentaria. No habrá presupuesto, por supuesto, porque la capacidad de hacer política que se les presuponía a los diputados no alcanza ni para una prórroga. Su gran chapuza ya la teníamos todos más que presupuestada.

Culinos

Un senador del PP ha presentado una propuesta para que la sidra asturiana y sus circunstancias culturales sean declaradas patrimonio inmaterial de la Humanidad. Grande.. Casi al mismo tiempo, el partido de ese mismo senador (PP), ha propuesto que la minería asturiana se cierre en 2016 en vez de en 2018. Enorme. Cierra, que hay corriente, Mariano. El PP quiere una Asturias con más echadores de sidra y menos mineros, este es el mensaje nítido. No sé si ambas propuestas forman parte de una  sólida estrategia de cambio de ciclo económico o de una tomadura de pelo al son del tambor y la gaita con el fuelle de terciopelo. Sea lo que sea, al paso que vamos todo lo que Asturias tenga que aportar al patrimonio de la Humanidad serán cosas inmateriales porque las materiales (los barcos, la siderurgia, el carbón, las fábricas de cualquier clase) estarán cerradas por defunción. El PP se ha lanzado ya en barrena a liquidar todo lo que no es rentable, de manera que el futuro de esta comunidad jibarizada por la derecha y abandonada por la izquierda es la de ser un parque temático administrado por el tipo ese de Eurovegas que se reúne con el Rey. Los visitantes a “Por Desventura”, uno de los nombres que se barajan para el parque temático astur,  tendrán a su disposición un Alsa (por supuesto) en que recorrerán ruinas industriales de diverso contenido. Para que el paseo no se haga agotador, porque la crisis ajena da mucha sed, el transporte colectivo dispuesto para la turné, realizará varias paradas en los muchos llagares que seguirán abiertos, ya que si la sidra se convierte en patrimonio inmaterial de la Humanidad, los asturianos nos volveremos todos camareros,  conductores de Alsa o guías culturales de la gruta de Covadonga disfrazados de Pelayo o del oso que mató a Favila. Así que tranquilos si todo cierra: podremos quedarnos con los culinos al aire.

Fuegos

De los antiguos fuegos de la industria apenas quedan ya rescoldos en nuestra economía, y lo que antes era el fabril y humeante Gijón apenas es ahora una ciudad febril y anémica. El carbón asturiano dejará de atizar los fuegos de hornos y calderas porque dicen en Bruselas que ese fuego sale caro muy caro y que lo que hay que pagar con los presupuestos comunitarios son los sueldos de los eurodiputados. Del útero de la Camocha ya no salen vagonetas. La mina va bajo el mar, al parecer, pero ahogada por quienes se empeñaron en degollar su pasado minero y obrero sin que ninguna administración haya querido tomarse la molestia de pensar para ella otro futuro distinto. El tiempo ha sofocado los fuegos del ardor político de aquella región dinamitera y revolucionaria que apenas alumbra lo que una cerilla de nada en el panorama nacional. El ardor guerrero de ir a Madrid a exigir y reclamar trenes y carreteras para Asturias, se ha extinguido entre las manos de unos incombustibles profesionales del escaño que orinan cada día sobre las ascuas de lo que fueron calores reformistas o revolucionarios. Nos han robado el fuego, pero no han sido los dioses sino los mediocres. Nos han robado el fuego estadistas de mesa camilla, chigre y rebotica, cuadrillas de “tenores, payasos o jabalíes” (fin de la cita) cuyas ideas son pólvora en salvas. De todo esos esos fuegos queda una noche de los fuegos, media hora de fantasía pirotécnica para olvidar una apagada realidad. Menos es nada. Y luego, tras los fuegos, iremos bajando la cuesta para ver de nuevo que, como escribió el maestro, se acaba la fiesta.

No jodas, Arturo

Se me han puesto los pelos como escarpias oyendo estos días los lamentos ferroviarios de Artur Mas, quejoso de que su Cataluña del alma sea, al parecer y según dice él tras calarse la barretina como otros se calan la boina, la comunidad con menos infraestructura pública de comunicaciones. Trágico. Si no fuera porque a la misma hora en la que él inauguraba otro tramo más del AVE había 700 pasajeros del Alvia Gijón-Madrid atrapados en un túnel a la altura de Medina del Campo, pasajeros que fueron rescatados con una linterna y una llave inglesa tras varias horas de frío y oscuridad, yo mismo abriría una suscripción popular para regalarle un Ibertren nacionalista al pobre Arturo. Probín. Lo que uno se pregunta para compensar esta ola de papanatismo mediático y político que convierte un estornudo catalán en una gripe para el resto de España, moviliza periodistas, príncipes y presidentes, es qué cosas diría el muy honorable Arturo en caso de haber sido presidente de Asturias.

No se me ocurren qué sonoros epítetos, qué desgarradores gritos, qué militares arengas y desmelenados llamamientos a la rebelión se escucharían en la plaza de Catalunya en caso de que el señor Mas tuviera que presidir una región sin AVE, con sus dos ejes de salida por carretera hacia el Este y el Oeste sin terminar, con un tendido ferroviario hacia la Meseta diseñado en el siglo XIX y teniendo que pagar peaje para ir a Madrid por autopista. Y no digamos nada si le cupiera al honorable el honor de ser alcalde de la mayor ciudad de Asturias y se viera obligado a gestionar una tomadura de pelo del calibre del plan ferroviario de Gijón. Por arte de magia negra, incapacidad, idiotez o sabe Dios que más cosas, lo que iba a ser el mayor cambio urbanístico de la historia de Gijón corre el peligro de quedarse en una explanada para aparcar camiones y un túnel para poner sidra a enfriar antes de beberla para olvidar. Así que, antes de plañir como una viuda, don Arturo debería aprovechar los muchos trenes que tiene a su disposición para salir de su ensimismamiento nacionalista y darse un paseo por el resto de España, este país que oprime los históricos derechos catalanes, pero que está lleno aún de capitales y ciudades medianas o pequeñas que siguen reclamando lo que Cataluña tiene ya hace años y por duplicado. Dicho de otra forma: no jodas, Arturo.

Democracia

La relación de candidatos a la presidencia del PP asturiano comienza a estar más concurrida que la cola de acceso a la Cocina Económica. Unos tienen hambre de poder y los otros de sopa caliente, ambos productos de primera necesidad a los que se accede con buenas dosis de paciencia e insistencia. En ambos casos la máxima es que no se juega con las cosas de comer. El caso es que en el PP se han mosqueado por que haya tantas personas dispuestas a mandar en el PP. Es como si las monjas de la Cocina Económica se enfadaran porque hay muchos menesterosos esperando acceder al comedor de caridad. Si los partidos están para administrar la democracia de todos deberían estar orgullosos de poder dar ejemplo con ejercicios intensos de democracia interna y, por tanto, a más candidatos más democracia ¿no? Las monjas que sirven la sopa a los pobres han elegido hacer misericordia, de manera que a más pobres más misericordia ¿no? Dicho de otra forma, un partido político sin candidatos es como un auxilio social sin pobres. No sé si me explico. Siempre me ha llamado la atención este temor de los grandes partidos a que se les revuelva el gallinero cuando se convoca el juego de las poltronas y hay gente con miedo a no encontrar asiento. En el PSOE quisieron ponerse al frente de la manifestación con el invento de las primarias hasta que descubrieron que las mejores primarias eran las que no se celebraban. En el PP han recurrido al “dedazo” siempre que han podido, aunque en esta ocasión no va a poder ser por si arden los postes. Hay que hacer alardes democracia abierta las 24 horas aún a riesgo de que esa invitación, hecha con la boca pequeña, empuje al ruedo a algún novillero con ganas de tomar la alterativa a costa de cortarle la coleta al matador veterano. Son los riesgos de la democracia, señores y un partido político que se niega a practicarla es como un cirujano que se niega a operar, un torero ecologista, una stripper tímida o una monja que esconde la sopa de los pobres.

Anuncios

Se ofrece líder clásico, modelo caudillo, con abollones por el uso en política de choque y sin pasar la ITV. Ideal para museos de antropología, libros de records extraños, portero de discoteca o desguaces ideológicos. Abstenerse partidos políticos al uso.  Perdido prestigio institucional, económico, autonómico, nacional e internacional. Tiene manchas verdes, cojea y responde al nombre de Asturias. Se gratificará su devolución. Se encontró gobierno de tamaño pequeño, y sin raza definida. Tiene tres franjas en el lomo, una de ellas magenta, no lleva collar y merodea por la calle Suárez dela Riva, Oviedo. Preguntar por Díez, Rosa.

Se buscan pupitres y pizarras para amueblar aulas de 50 alumnos o más. Razón: Montoro y de Guindos Chatarreros Asociados. Se regalan hospitales públicos por no poder atenderlos. Razón: Ana te Mato. Se encontró camión sde propaganda electoral lleno de mentiras en avanzado estado de putrefacción. Si no aparece su propietario, se destinará el cargamento a elaborar comida para perros de presa.

Por no poder creerlos, se regalan anuncios gubernamentales “tranquilizadores” sobre nuestro futuro y el del sistema financiero español. Abstenerse almas sensibles. Oportunidad. Fin de semana en Moodýs todo incluido. Sienta en sus carnes como baja su calificación personal hasta convertirse en un bono basura. Incluye noche sado-maso con Christine Lagarde y Strauss-Khan.

 Buscamos pardillos que sigan votando cada cuatro años o cuando sea. Se regala bocata de mortadela e invitación para el Models. Se ofrecen lineas tangentes en buen uso para salirse por las mismas. Talleres Rajoy, lideres en cerrojos. Ocasion. Parcelas en los cerros de Ubeda. Ideales para ruedas de prensa tras consejos de ministros. Aprovechen las ofertas. Seguiremos informando.

Dignidad

Un político que se respeta a sí mismo y a la institución que representa o representó es, cuando menos, un político digno. La dignidad, rara avis de un tiempo a esta parte en el panorama de lo público, es un bálsamo para unas sociedades muy escocidas por tanto maltrato, por tanto malgasto, por tanta indignidad. No sé si Sergio Marqués fue el mejor o el peor presidente del Principado, el menos malo, el más agudo o el más innovador. Traté poco con él, pero sí me ha quedado en la retina esquemática de periodista la imagen de un ciudadano y político digno, silencioso y discreto, algo chapado a la antigua, y acostumbrado a capear con la vida. Cuando cometió el error de ganar unas elecciones vetadas para el PP, fue un presidente acosado y derribado, machacado de manera orquestada y organizada por el sanedrín de su propio partido y obligado a cortar por lo sano para poder seguir gobernando según le habían dicho las urnas.
Pese a los empujones y puñaladas recibidos de sus propios amigos, de aquellos que trataban de estar en la procesión y repicando, Marqués jamás ejerció de víctima, ni de profeta del odio contra sus sonrientes y patrióticos verdugos, ni pidió el voto por compasión o por venganza cuando volvió a ser candidato. Estas actitudes dignas y cabales no se suelen dar en la política de estos tiempos, callejuela estrecha en la que se ventilan despechos y ajustes de cuentas, o de la que salen de vez en cuando padres y madres de la patria que tratan de hacer sus llagas los dolores de toda una sociedad y que confunden un partido político con un club de fans. No daremos ejemplos. Sergio Marqués no fue uno de esos. Estuvo en política hasta que dejó de estarlo, se fue de puntillas, volvió a sus asuntos con mejor o peor fortuna, paseando por Gijón su estampa algo quijotesca y se dio de baja de la vida pública sin montar drama alguno. Su talla personal y política, su concepto global del cargo y de la persona y del servicio que se presta a las instituciones quedó claro al elegir ser dueño de sus silencios para respetar y ser respetado hasta el final.