Biblia

Con motivo de la celebración en Gijón de Expobilia, la ciudad ha comenzado a ser escenario de algunas apariciones sobrenaturales dignas de haber sido consignadas en las sagradas escrituras. Santiago Martínez Argüelles, conocido en otra época como Santi 2011, salió de su sepulcro político a la manera en la que Lázaro resucitó de entre los muertos. Al igual que el ilustre enchufado bíblico, Santi ya empezaba a desprender mal olor cuando fue obligado a salir de su caverna. Es lo que tienen los cuerpos humanos y los quesos asturianos, que si se dejan curar demasiado tiempo terminan por agusanarse. Argüelles llegó a la cabeza de lista del PSOE cuando quizás estaba demasiado verde para el consumo. Aunque ganó en concejales se tuvo que ir al banquillo, volvió a la cueva a madurar como si se tratara de un queso de Cabrales, pero ha terminado por transitar de verde a podre en poco más de tres años dejando a la izquierda de esta ciudad ayuna de una oposición a la altura de las circunstancias. Lo mismo trataba de imitar al presidente Fernández en esa pose tan suya de hacer el don Tancredo y le ha salido mal porque Santi no sabe disimular. A Fernández hay que reconocerle mucha más pericia que a Martínez Argüelles en parodiar la inexpresividad calculada de Buster Keaton. De modo que Santi 2011 ya no será Santi 2015. Argüelles ha reaparecido para desaparecer y dejar paso a José María Pérez, un socialista adelantado a Pedro Sánchez en el uso y lucimiento de camisas entalladas. José María Pérez fue elegido concejal en 2011, pero la idea de no tocar pelo de poder le provocó un miedo cerval y puso pies en polvorosa hacia el parlamentín de Oviedo. La ascensión de Pérez a las alturas de la política astur hizo pensar a algunos que la eterna joven promesa había muerto para el municipalismo. Pero vemos ahora que no estaba muerto, que solo estaba de parranda, como Blanco Herrera aquel amigo del difunto Peret, y que vuelve de su retiro en el monte Sinaí para liberar al pueblo de la esclavitud. José María dispone de un surtido fondo de armario, buena planta y buen discurso, aunque aún está por demostrar su capacidad para ganarse los puestos en primera línea de fuego y por su propia mano. Hasta ahora solo ha sido un aplicado segundón. Y en plena semana bíblica hemos asistido también a la anunciación por parte de la alcaldesa Moriyón de su deseo de relevarse a sí misma. Lo ha hecho con su habitual hilo de voz, una pose tan seráfica y una modestia tan contenida e inocente que tal parece que vaya a ser designada directamente por el Espíritu Santo. Ella se ha limitado a decir “he aquí la esclava del Señor”. Va ser verdad que todo está en la Biblia.

 

Calabazas

 

El PSOE de Gijón decidió este fin de semana que volverá a salir de caza con la pólvora mojada, con munición gastada y unos ojeadores que deberían graduarse la vista antes de volver a presentarse unas elecciones, porque donde ellos ponen el ojo suelen poner la bala los demás. Santi 2011 ha decidido echar mano del marxismo de Groucho para montar una ejecutiva que más parece el camarote 58 del barco aquel lleno de polizones en el que viajaban los hermanos Marx. Sólo faltaba ahora que los 39 miembros de este politburó gijonés de recuerdo soviético por su superpoblación empezasen a pedir dos huevos duros. Martínez Argüelles, economista de carrera y banquero de circunstancias, echó unas cuentas rápidas y concluyó que acabaría con cualquier amago de revuelta si les ponía un piso a todos los que andaban por ahí revolviendo y criticando. Eso es economía de escala, hacer el gasto ahora para ahorrar después (se supone). Así que, dicho y hecho, Santi 2011 metió en el saco a tirios y troyanos, a sus más encendidos hagiógrafos y a sus críticos más encallecidos, incluso dio cargo a los díscolos que amagaron con votar en blanco y, con todo ello, presentó el domingo un potaje político del que aún están por ver sus virtudes nutricionales pero que uno se permite poner en duda. Sobre todo tras oír al presidente Fernández decirle a la grey socialista gijonesa que ha llegado la hora de superar los “errores” del pasado. ¿A qué errores se refiere el hierático Javier? ¿A la floja campaña y la aún más feble candidatura socialista de 2011? Porque, que yo sepa, durante los 30 años anteriores a este barrigazo en piscina sin agua  los socialistas de Gijón no hicieron más que ganar elecciones y cambiar a fondo la cara y el alma de esta ciudad. ¿O quiere dar a entender  el presidente Fernández que el error fueron Tini Areces y Paz Felgueroso, y que la esperanza socialista de 2015 son quienes perdieron la Alcaldía de Gijón en 2011? El panorama mete miedo. Ya decía yo que no se pueden hacer congresos en Halloween porque nos acaban dando calabazas.