El tufo

En esta sociedad hiperventilada, hiperdesmadrada que cree que debe estar hiperinformada según y para qué, en la que es difícil diferenciar una tertulia sobre la Liga de fútbol, el Pleno del Congreso o una nueva entrega de Teletienda, a uno se le puede escapar un pedo en público pero no un guasap. A Rajoy se le escapó un preso en público, el preso Puigdemont que se fue con viento fresco a comer coles a Bruselas, hortalizas que, por cierto, producen abundantes flatulencias. Y resulta que en medio de esta comedia de puertas que se abren y se cierran, al señor Puigdemont se le jode el Erasmus póstumo del que disfrutaba con halo de héroe escribiendo guasapos en directo para Ana Rosa. Y tal que así, el olor que ha levantado el escape puigdemontino ha revelado que el nacionalismo catalán esconde un tufo a podrido que para sí lo quisiera Hamlet en Dimamarca, capital Conpenhague que es donde se le escapó el cuesco comunicativo a don Carles el periodista.

Y Mariano creía que iba a disimular que se le había escapado el preso trompetero haciendo “ejem, ejem”, más héteme aquí que llega el guapito de Costa el valenciano y dice que el PP naranjero era la sucursal de la cloaca máxima poblada por ratas del tamaño de un Mercedes Benz que llevan décadas escondiendo sus hedores bajo litros de fragancia de la cara.

Entre los presos, los guasaps y los corruptos que se escapan cada día en España no es de extrañar que este país huela a cerrado y a sucio. Y los que venían a limpiar el camarote se han quedado por el camino. Vaya tufo.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s