Ya ves, Fafeche.

Paco Ferrán se ríe del anuncio de la competencia.

Paco Ferrán se ríe del anuncio de la competencia.

Ya ves, querido Paco. Un año que no estás y este fangal de mundo sigue igual. No, corrijo: sigue peor porque hace un año que ya no estás y, como decía mi padre, cuando mueren los buenos siempre dejan un sitio libre que suelen ocupar algunos hijoputas. Y, ciertamente, en este año de tu ausencia la cantidad de hijos de perra y canallas que hay en el mundo ha aumentado. Un año, Paco. Y yo me pongo ahora a escribirte este papel. Y tú dirás: ¿y pa qué coño me incordias un año después de muerto?”. Pues porque siempre he estado fuera de tiempo y de lugar y he tardado un año en saber que cuando paso por delante de la cervecería no vas a estar allí sentado con Paloma, con tu perra tragona y ladradora, con tu bastón y tu humor surrealista que nos alegró tantas tardes y noches a cubierto y en terraza. Por eso no he sido capaz de decirte nada, Paco, porque tu muerte me pilló a contrapelo, con el mismo estupor que si me dicen ahora que han quitado para siempre la estatua de la Madre del Emigrante o la de Pelayo.

Ya ves, se me hace raro no verte, se me hace raro que nadie hable de ti o no me cuente tu chiste del día. Seguro que en esos mundos raros en los que andas ahora habrás pegado la hebra con algunos ociosos, jubilados forzosos como tú, que se pasan la vida eterna donde ya no hay diabetes ni ictus, tomando cubalibres o Martini y viendo pasar el más allá mientras te oyen contar ese enorme chiste en el que eras capaz de comparar a Marlon Brando con el recreo de una guardería infantil mientras nos limpiábamos las lágrimas de risa y tú apenas te carcajeabas un poco entrecerrando un poco más los ojos de pícaro, ojos que te daban la visión simultánea de sabio y niño, de aventurero y padrazo, de golfo y esposo enamorado.

Echamos de menos tus historias sobre barcos, motos, coches, tus acuarelas de Navidad, tu compañía tranquila, tu tenacidad luchando contra los ataques del tiempo y la salud, tu media sonrisa cuando mi hijo Nacho te contaba sus películas y tú eras de los pocos que lo entendían porque hablabas su mismo idioma inocente y fantástico de los niños, de los buenos, de los humanos, de los que sobrellevan los accidentes de la vida son solvencia y humor.

Aquí seguimos bebiendo la misma ginebra desastrosa, viendo el Telediario sin necesidad, admirando a necios, buscando tesoros que no existen y deseando que el tiempo no se lleve siempre a los mejores porque en espacio que dejáis se llena de hijoputas de muchos quilates. Aquí seguimos haciendo lo que podemos, no lo que queremos, porque quedan cada vez menos Fafeches en el mundo dispuestos a poner a prueba su motor y su carrocería. Ya no hay locos, lo dijo el poeta. Ahora la gente quiere morirse sana y radiante, Paco; sin bastón, sin abollones, sin dolores, sin averías. Quieren ser los más ricos y saludables de la fosa común y dejan de fumar, de beber, de follar, de tumbarse al tomar las curvas más cerradas; dejan de tentar a la suerte y de estirar la vida a ver cuánto da de sí. Ya no hay locos, ni Fafeches que piensan que vivir es un duelo a muerte en el que hay que forzar la máquina y arriesgar, en el que se juega el todo por el todo y se apuesta lo que no se tiene porque eso es lo que merece la pena para que cuando llegue la tipa de la guadaña nos pille camino del desguace, viejos, abollados, sin pasar la ITV, pero después de haber sido razonablemente feliz y de haber hecho felices a otros.

Así te fuiste tú, Fafeche querido, dando ejemplo de que aquí hemos venido a vivir como en un rallye y no hay que tener miedo a la muerte ni a la vida, solo hay que temer a quienes no cuentan chistes, no envejecen con valor y dignidad y no son capaces de morir con el motor en marcha, en el último repecho de la escapada.

Un beso donde quiera que estés. Ya ves, Paco que aquí las cosas no han cambiado casi nada y tú cada vez estás más joven, igual que Carlitos Gardel que cada vez canta mejor.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s