La soledad del patinador

Los medios de comunicación españoles han convertido en noticia el hecho de que nadie haya ido a recibir al pentacampeón Javier Fernández a su regreso a España. Los medios no han ido a recibirle como se recibe mediáticamente a futbolistas y otras personalidades, pero los medios han ido a dejar constancia de que nadie, ni ellos, han ido. O sea que la parte contratante de la primera parte se hace eco de la desidia informativa de la parte contratante de la segunda parte. Este cinismo informativo tiene bastante gracia sino fuera porque se aplica con el mismo descaro a otras muchas noticias de la actualidad. En otras palabras, la manipulación está en el menú diario. Porque, ¿qué habría pasado si los medios informativos llevasen años informando con tesón repetitivo de las hazañas deportivas de Javier Fernández, haciendo de él un ídolo, un ejemplo, un Messi, un Cristiano? Pues que seguramente el aeropuerto se habría petado de fans entregados a la estrella y los medios, tan pagados de sí mismos, habrían estado allí para ratificar su propia capacidad de propiciar el silencio de los corderos o el bramido de los borregos.

Nadie fue a ver a Javier Fernández al aeropuerto, y como los medios ya lo sabían porque ellos tienen bastante que ver en la soledad del patinador, se apostaron allí con su camarita y su canesú para hacer noticia de la ausencia de noticia porque, por si usted no lo sabe, nosotros los periodistas solemos decidir lo que es y no es importante, noticiable, mediático o viral, según convenga llamarlo en cada momento. Esto viene a ser lo mismo que informar en un telediario del aumento de la estupidez y la incultura en el mundo para, todo seguido, dar paso a una nueva tarde de Sálvame con cuatro horas de publicidad y cotilleos sarnosos.

El cinismo mediático aplicado al deporte es cada vez más descarado y va desde los comentaristas forofos, tipo Valdano, Segurola, Lama, etc., hasta la capacidad de informar de los efectos de no informar, en este caso sobre patinaje. Tal vez ahora le hagan unas entrevistas a Javier Fernández en la que el aguerrido monstruo mediático pregunte al pentacampeón qué sintió al ver que nadie le esperaba en el aeropuerto.

A uno le jode ser tan descreído con la profesión de sus amores, pero hay cosas que son noticia aunque no lo parezcan. Y por eso hay que contarlas.

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