Retrasado

Cuando el tiempo se pone en mi contra yo atraso el reloj.

Dicen mis amigos que me engaño, que el tiempo seguirá igual su camino en mi contra por mucho que yo pare las manecillas. Y yo les respondo que si no se engaña lo mismo quien, en plena canícula, se mete bajo una sombrilla fingiendo que no hay sol; o el que, mientras nieva en la calle a todo de trapo, pone a tope su calefacción y pasea por casa en bañador o sin él. Y ¿no es más feliz el cornudo ignorante de la traición conyugal? Lo mismo es que la verdad es que está sobrevalorada. La verdad es una sobredosis de realidad que no todos soportamos igual. La verdad ha de dársenos mezclada con mentiras, igual que a los bebés se les da el potito haciéndoles creer que la cuchara es un avión que aterriza en su boca abierta de admiración y no de hambre. Pero así comen y crecen, y siguen preparándose para ser mayores en un mundo lleno de tipos que dicen las verdades del barquero cuando sólo cuentan las mentiras del naufragio.

La vieja del anuncio de la Lotería se cree que le ha tocado el Gordo y es mentira, pero la gente flipa con la broma cruel y hasta llora de emoción. Mariano Rajoy y su jarca viven convencidos de tener un país a sus pies por ser honrados y hay que gente que se traga la bola, y va y les vota otra vez. El Rey se tiene a sí mismo por referente moral (no es el único) ganando 20.000 euros al día y eso pone cachonda a mucha gente que sigue siendo monárquica a machamartillo. El PSOE se cree la trola de que girando a la derecha se llega antes a la izquierda y Pablo Iglesias embauca a buena gente con la inmensa falacia de que él es un tipo dialogante, abierto y flexible. Y Echenique pide independencia para Aragón. Qué vuelvan Buñuel y Berlanga y Azcona.

Y nos tragamos la mentira de que Telecinco es televisión, de que Bisbal tiene talento, de que García Ferreras hace periodismo de calidad, y la mentira de que el capitalismo es lo único que nos salvará del capitalismo, de que hemos adelgazado, de que no la tenemos pequeña, de que los años nos han hecho más sabios y prudentes, de que vamos a mejor, de que la Wikipedia nos hará cultos, de que nunca llovió no escampara y de que la vida debe ser consumida preferente cuando nos lo digan otros.

Así que como el tiempo se sigue poniendo en mi contra yo seguiré retrasando las manecillas mientras esto no cambie. Es lo mío una mentira muy piadosa comparada con todas las demás que me mezclan con los cereales del desayuno. Yo seré un retrasado, sí; ¿qué hora es?.

Anuncios

Ese vals

La vida breve y ligera, taimada y sonriente como el gato de Cheshire; la vida: este aparato de matar inocentes e indultar capullos, este escenario de payasos sin gracia, este corral de dramas crónicos que venden periódicos a cambio de almas, este altavoz de mentiras pegajosas, de verdades cegadoras, de voces apagadas, de gritos agudos como una espada; la vida, esta máquina trituradora, esta cinta continua que transporta los restos de lo que fuimos en el tiempo que tardamos en pasar de jóvenes promesas a viejos fracasos, esta maleta vieja y cuarteada que parece que estrenamos ayer y en la que acarreamos nuestras miserias de viaje a ninguna parte, este reino de dioses ateos y soberbios que solo creen en sí mismos, este templo de sumos sacerdotes que beben la sangre del sacrificio ajeno, este patio de vecindad donde lo mismo se corta el cuello a una gallina que a una mujer, este parque desolado donde los niños juegan a ser carne fresca para la lidia mientras se les vende alcohol por garrafas; este horizonte sin apenas arcoíris, esta escalera apolillada con el ascensor estropeado, este nido de ratas adornado con flores de plástico, este nicho de restos vivientes, esta cosecha agria de vino barato, este puticlub de carretera de chulos por palabras, de putas sin vocación y con sabañones, esta huerta de suicidas sin red, este bombardero de miserias de racimo, este estridor de llantos lejanos, este mentidero sin desmentido posible, este reino de toreros, de estafadores, de vendedores calvos de crecepelo donde los estafadores medran y los poetas sobran, este patíbulo a plazo fijo, este banco de cuentas sin fondos que siempre son las nuestras, este cuerpo enfermo que siempre es el nuestro, este carro de heno que pasea a los golfos más reputados y votados, este rumor de neumáticos que nos acuna, este vapor amarillo que nos adormece, este campo de minas es la vida.

Esta vida, que no hay otra, este camino de abismos sin quitamiedos solo se puede vadear bailando un vals vienés, un pequeño vals con bonitas muchachas, el que nos enseñó a bailar Leonard Cohen con la elegancia inimitable de los elegidos, con la bondad sencilla de los santos con sombrero que sonríen y lloran con igual sinceridad, con una voz tan profunda y personal que ya nadie nos podrá quitar porque esa voz y ese vals se han infiltrado en la vida a pesar de tanta basura, y han salvado y salvarán aún a mucha gente que para poder seguir adelante solo tendrá que aprender un vals, este vals vienés que Leonard Cohen seguirá bailando con nosotros por toda la eternidad.