Hacerse mayor

A un servidor Podemos nunca le ha dado miedo, pero tampoco ha sentido por ese partido más cariño que el que siente por su perro. Puestos a elegir prefiero pasear con el perro que con Pablo Iglesias. A lo sumo Podemos me produjo curiosidad y una cierta sensación de que entraba aire fresco por alguna ventana mal cerrada de ese caserón decimonónico del Congreso, que exhibe leones en la puerta y mantiene ujieres vestidos con librea que huele a naftalina, eficientes empleados dedicados a atender a los nuevos señoritos de este cortijo llamado España. Podemos fue la mascota de los cabreados, el león rugiente salido de la selva del capitalismo caníbal (no sé si es posible que haya otro) y que se negaba a pasar por el zoo para ser exhibido como la muestra de una especie extinguida. El león podemita exhibía una melena amenazadora y profética y castigaba con sentencias de una apabullante e insufrible superioridad moral lo mismo a los millonarios de manual que a los obreros tibios o indiferentes que aún añoran a Felipe González vestido de pana. A Iglesias siempre le ha gustado el Apocalipsis: “por no ser ni frío ni caliente te vomitaré de mi boca”.

Esta soberbia moral de Podemos, esta prepotencia intelectual siempre me ha producido enorme cansancio porque me recuerda a ciertos catequistas y meapilas de mi infancia que aseguraban llevar en el bolsillo las llaves del cielo y del infierno y vendían baratos los planos para llegar a cada uno de esos destinos. Así que la bronca de días pasados entre Errejón e Iglesias sobre si conviene hacer de Caperucita o del Lobo Feroz para ganar elecciones, me parece ociosa porque la suerte ya está echada. Podemos camina a pasos agigantados hacia su conversión en un partido más de la vieja y odiada política que ha protagonizado actuaciones tan destacables como la del Ayuntamiento de Gijón, de gloriosa memoria. Serán un partido más, aunque pueden ser si quieren un partido mejor. Ellos dijeron que siempre serían diferentes, alternativos, nuevos, pero como canta Serrat “nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio”.

La podredumbre del PP y el ruido que producen los trabajos de desguace y desescombro del PSOE, han sofocado los debates internos de Podemos y hasta lo mismo acaban por convertir a esta organización unida a IU como los únicos referentes para los votantes de la izquierda. Podemos ya es uno más del Sistema, ya no puede jugar al escondite, a estar en la procesión y repicando; ya ha superado la adolescencia, el tiempo de las perretas y los pataleos, y forma parte de las instituciones impuras e imperfectas que ha prometido reformar desde dentro. Lo mejor que puede hacer ahora Podemos es tratar de no repetir los errores de sus mayores y, haciendo de Peter Pan o del Capitan Garfio, con menos insolencia gratuita, menos bilis y más pedagogía, subir la moral de los ciudadanos, y conseguir que volvamos a confiar de nuevo en la democracia, en las elecciones y hasta en la izquierda. A veces hacerse mayor y aceptarlo no es tan malo.

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