Dos formas de ver un pañuelo palestino

Tal vez sería mejor que el mundo estuviera gobernado por los hermanos Marx, más que nada por tener una idea cabal de dónde y cómo se toman las decisiones. Resultaría entonces comprensible el hecho de que los alumnos de los colegios asturianos vayan a un cuartel como parte de su educación (no sé si sentimental o práctica) a aprender a distinguir los pañuelos palestinos de los afganos con el fin de hacer puntería en ellos, todo ello mientras empuñan un arma de última generación en la que las criaturas ven por fin unida la ficción de los videojuegos con la brutalidad de la guerra.

Casi al mismo tiempo que suceden estas cosas, en Asturias hay nueve activistas pro Palestina que se enfrentan a 15 años de cárcel por manifestarse ante un edificio público rechazando la actuación de un grupo de danza israelí. Estas nueve personas, a alguna de las cuales conozco y aprecio porque hizo cosas desde la actividad pública que han contribuido a mejorar esta ciudad en la que vivimos, consideran que los palestinos solo deben ser objeto de protección, no de exterminio, ya lleven un pañuelo en la cabeza o vayan con ella descubierta. Su delito fue la protesta callejera, una actividad cada vez peor vista en este mundo tan silencioso y tan dado a considerar que los problemas importan en la medida de su proximidad geográfica. Palestina está demasiado lejos y encima hay allí mucho árabe que vaya usted a saber.

Si los estudiantes de los institutos asturianos tienen madurez suficiente para ir al cuartel de Cabo Noval a valorar el peso y las medidas de una escopeta y a poner en la mira del arma un pañuelo de procedencia islámica o similar como objetivo de un hipotético disparo, también deberían recibir en las aulas lecciones de desobediencia cívica y estudiar el valor de la opinión y la movilización en la sociedad democrática (sic) en la que viven. También deberán ser informados de sus derechos y deberes y del papel de las fuerzas de Seguridad del Estado. Puede que ninguno de estos chavales llegue nunca matar a nadie, y que el arma más agresiva que empuñen en su vida sea un sacarcorchos. Es cierto, pero es bastante más probable que en su vida tengan que tomar decisiones éticas y morales y adoptar posición personal ante las injusticias que se producen cerca o lejos de ellos y en las que mueren miles de seres humanos. Para saber algo de eso, para formarse en la dura disciplina de vivir con ideas propias, son más fiables las manifestaciones que los cuarteles, y suelen enriquecer más las lecciones que dan los ciudadanos que se juegan ir a la cárcel por defender las causas de personas a las que no conocen que los ejércitos, instituciones que, no nos engañemos, han sido creadas y son mantenidas para acabar con gente a la que tampoco conocen por el mero hecho de ser el enemigo.

Hay dos formas de ver un pañuelo palestino: una lleva a la guerra y la otra a la cárcel.

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4 pensamientos en “Dos formas de ver un pañuelo palestino

  1. Dice usted: “por manifestarse ante un edificio público rechazando la actuación de un grupo de danza israelí”.
    Acabo de leer todas las acepciones que de la palabra manifestarse indica el diccionario de la RAE y en ninguna de ellas aparece, ni de lejos, lo que viví a la puerta del Jovellanos.
    Unos energúmenos gritando y, en algún momento, hasta que intervino la Policía, tratando de impedir el acceso al Teatro.
    Que sean 15 años, 3 semanas o 2 días, no es mi problema; pero el miedo que pasó mi esposa y alguna otra de las personas que trataban de acceder al espectáculo, creo que algún coste para los “demócratas” que nos indicaban lo que podemos, o no, contemplar, han de tener.

  2. Se lo voy a escribir de nuevo: esos impresentables, no sé si merecen 15 años, cadena perpetua o 15 días; lo que no puede ser es que les salga”de” gratis lo que nos hicieron pasar a los que estábamos en la cola para entrar en el Jovellanos: insultándonos e impidiendo que nos pudiéramos mover, hasta que la Policía puso ORDEN.
    Que no le guste a Usted este orden no significa que haya sido una “manifestación”. Por lo menos con la definición que de tal palabra tiene la RAE.
    Son los que deciden lo que podemos ver y lo que no podemos ver.

  3. Lamentable,que personas defensoras de un pueblo,masacrado,asesinado,robado,pasen por esa situación, el mundo al revés, ¡¡Palestina Libre !!,

  4. En realidad no conozco a los opinantes ni he estado en la situación comentada, pero veo con preocupación el hecho de que la defensa de una causa justa se haga de forma injusta. El uso abusivo del poder crea injusticias y opresión, pero esto es aplicable tanto a los ejércitos invasores como a los grupos que organizan “manifestaciones” con comportamientos intimidantes. Quien abusa del poder que le otorga formar parte de un grupo organizado frente a personas pacíficas (llámese manifestación, scratch o como se quiera) tendrá el mismo comportamiento cuando alguien le ofrezca un uniforme y un arma. El abuso no se justifica por nacionalidades, religiones ni causas.

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