Blanqueos

Parece ser que había unos señores en Vitaldent a los que todos imaginábamos blanqueando dientes de sol a sol y resulta que se dedicaban mayormente a blanquear dinero. A dónde va a parar: una cartera llena de billetes nuevos y blanqueados es mucho más excitante y deseable que una boca llena de dientes limpios. La familia Pujol, por ejemplo, se pasó la vida haciéndonos creer que gobernaban y que en sus ratos libres eran los soportes que aguantaban sobre sus espaldas el peso de toda Cataluña. Pero no, lo que hacían sembrando estas mitologías nacionalistas era mentir a todo un pueblo, blanquear su imagen de hampones a la vez que blanqueaban millones de euros en Andorra.

Este es un país muy dado a blanquear lo que sea. La gente más pobre se conforma con que las sábanas en las que duermen estén blancas y con que las camisas blancas del domingo no tengan cercos en el cuello ni los sobacos, pero  cuando el personal alcanza ya un cierto nivel de depredador en la escala social tiene otras prioridades de blanqueo. Por ejemplo, Esperanza Aguirre ha dimitido cinco minutos antes de irse con el fin de blanquear su dentadura especializada en morder yugulares ajenas excepto las de los corruptos. Rajoy blanquea corruptos de forma directa. Desde el “aguanta” dirigido a Bárcenas hasta el “te entiendo” con que respondió a la dimisión de Aguirre, Mariano ha protagonizado un récord mundial de blanqueamiento de chorizos de los todos los colores en la gama de marrón. Rita Barberá es la última pieza por ahora. Pedro Sánchez y Pablo Iglesias blanquean con muchos aspavientos, reuniones y declaraciones su desgana, incapacidad y revanchismo que impedirá pacto alguno para gobernar España.

En Gijón hay un parque llamado popularmente Solarón con el que se blanquea por consenso el fracaso estrepitoso de una cosa llamada una vez plan de vías. En Oviedo hay un presidente que se pasa el día siendo más tertuliano que estadista, hablando de la unidad de España y de lo que pasa en la calle Ferraz, blanqueando así la precariedad en la que apenas gobierna lo que aquí le toca por urnas.

Menos mal que pronto habrá otra vez elecciones y todos estos tipos volverán a contarnos las mismas historias con unas sonrisas blanqueadas posiblemente por Vitaldent. Y se cierra el círculo.