Porteadores

tk apr24 p

Mientras oigo cantar a Groucho Marx las glorias del capitán Spaulding, o sea las suyas propias (“alguien tenía que decirlo”), leo como el señor de Guindos entona un muy deportivo “no pudo ser” ya que pese a formar parte del gobierno más sumiso, genuflexo, papanatas y chupapollas de toda la UE, y a que su jefe Rajoy no se ha cansado de presentarle como el más heroico explorador de la jungla capitalista, en Europa y por ahí han dicho que nones, que no será jefe de los ministros de Economía. Ni subiéndose sobre las ruinas de Atenas, ni sacando del cajón el certificado de estafador y terrorista financiero que obtuvo yendo a clases nocturnas en los Lehman´s Brothers, ni siquiera mostrando triunfante su botín de pensionistas destripados, ha conseguido Luis de Guindos el puestín que tanto ansiaba para presumir en Bruselas de lo mucho y bien que sabemos aquí decir amén en todas las lenguas de la Unión. Para tener más papeletas en la tómbola bruselina y poder presumir de pureza de sangre neoliberal, De Guindos y sus jefes se han sumado además y con fruición a esta nueva tesis económica según la cual son los pobres quienes terminan  por arruinar a los ricos, de manera que lo mejor es que los ricos decapiten a los pobres antes de que se  pongan chulos a pedir lo que es suyo. Pero ni así, porque esa pasión por arrasar países, familias y gobiernos  ya la tienen desde hace muchos años en centroeuropa. Alemania invadía Polonia cuando de Guindos aún estaba en el limbo, así que no hay nada que enseñar desde España salvo nuestra más rendida sumisión admirativa con una inclinación de 90 grados.

Ya somos lo mejor de los peores y eso llena de orgullo, satisfacción y genuflexión a esta panda gobernante de mediocres con carrera. Tras viajar un tiempo sin billete y correr después tras el vagón, por fin lo hemos conseguido: vamos subidos “a tralla”  en el tranvía llamado expolio que sale de Bruselas y va a ninguna parte, y que mejor que hacer ese trayecto que  guiados por Guindos Spaulding desde la hamaca  y su cuadrilla de exterminadores.

Pero se ha jodido la merienda porque en Bruselas y Berlín no quieren ver en puestos de mando a nadie del sur de Europa a quien le guste el ajo, las aceitunas o el aceite de oliva. Eso sí, los alemanes seguirán viajando a España, Grecia y Portugal a mearse en nuestras piscinas, vomitar en nuestras esquinas y pasearse a cuerpo de rey en la tumbona del capitán Spaulding, lo que pasa es que Guindos, Rajoy y los demás serán los porteadores pringados, no los exploradores triunfantes.

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