Estigma Queen

Cuando abandonó el convento por propia voluntad, la reverenda madre Cleofé de Arimatea decidió que lo primero que tenía que hacer en su nueva vida era cambiarse el nombre. Tras más de diez años atendiendo por Cleofé de Arimatea, sobrenombre que tomó al entrar en religión, le resultaba difícil recuperar el suyo: Felipa González. Recordaba que al hacerse novicia las monjas más viejas de la comunidad consideraron urgente que la nueva hermana arrancase de sus señas de identidad un nombre y un apellido que, amén de ser muy bastos, recordaban de forma grosera e hiriente al diabólico socialista que, según ellas, tanto daño había hecho a España y a la religión. Así que Felipa González fue rebautizada como Cleofé de Arimatea en recuerdo de Santa María Cleofé o Cleofás, hermana de la Virgen María y, por tanto, tía de Jesucristo. Menuda responsabilidad tuvo que haber sido tener un sobrino como aquél, pensaba Felipa cuando era Cleofé.

En fin, que al salir de los muros conventuales la vida de la ex monja se complicaba en todos los aspectos, desde elegir nuevo nombre, hasta tener que buscarse un nuevo oficio en aquella España que entonces vivía la plena burbuja del ladrillo y en la que mandaba un tipo llamado Aznar, jefe de un partido muy poco amigo de Felipe González y, cabía suponer, de cualquiera que como ella fuera portadora de un nombre tan parecido al del pérfido sociata. Así que se cuidó mucho de revelar su verdadera identidad y siguió firmando solicitudes de empleo con su antiguo nombre conventual, tratando de abrirse camino y empezar una nueva vida.

Tras meses y meses de peregrinar por agencias de colocación, empresas de trabajo temporal y otras sucursales regentadas por negreros y esclavistas con corbata de seda en los que lo mejor que se le ofrecía era pagar por trabajar, Felipa conoció en un bar de Onteniente a un sobrino nieto de Rita Barberá que se hacía llamar el Mañas, un auténtico sinvergüenza que lo mismo organizaba un concurso de misses para Canal Nou o la visita de un imitador del Papa,  que trasegaba subvenciones a fondo perdido para la cría de caracoles. Con su labia y un par de copas de Soberano con Coca Cola, el Mañas se llevó al huerto a Felipa,  mujer aún de buen ver cuyas carnes se mantenían tersas gracias al ejercicio y la buena alimentación del cenobio. Por aquella época el Mañas colaboraba en la puesta en marcha de una cadena de locales de strip tease de carretera y vio con claridad que una antigua monja metida a stripper sería una deslumbrante y morbosa novedad en el mercado de la carne. Así que propuso el negocio a Felipa quien tras ciertos remilgos iniciales aceptó encantada con una sola condición: elegir un nombre artístico adecuado. No sería Felipa ni Cleofé, sería Estigma Queen, la reina del strip tease místico, el cuerpo del pecado llegado del retiro conventual que admiraba a los borrachos del club mostrando en sus desnudos una marcha de nacimiento visible en su nalga derecha que recordaba a la Virgen del Pilar y que, según ella y el Mañas aseguraban, era un estigma milagroso. Si bien Estigma Queen triunfó durante un tiempo, su fama se marchitó pronto ya que los clientes más pacatos y catolicones que se refugiaban en la sombra del local vieron en la nalga de la antigua monja un serio aviso del Señor para dejar tanto vicio. El Mañas se deshizo pronto de la pobre Felipa que, humillada, pidió el reingreso en su convento. Hoy es una virtuosa madre superiora que, en secreto, sigue llevando un liguero y medias de seda bajo su hábito de basta tela de saco.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s