¿Quién engañó a Gijón?

La precampaña electoral a las municipales de Gijón va camino de convertirse en la segunda parte de “¿Quién engañó a Roger Rabbit?” aquella divertida película en la que el mundo de los dibujos animados se mezclaba de forma constante con la realidad. En Gijonlandia, país de fantasía, el gran debate se centra estos días en el dibujo de una presunta e ideal remodelación de El Muro, enésima paja mental del onanismo político que nos invade y en la que, por cierto, el martillo de Capua desaparece milagrosamente. Con la colaboración inestimable del producciones Voceros de Vocento, entusiastas divulgadores de todo aquello que lleva la firma de la factoría Moriyón aunque su valor informativo sea el mismo que el de las aventuras de Anacleto, agente secreto, los grandes partidos (sic) han entrado al trapo de las fantasías animadas de ayer, hoy y siempre que tan útiles son para tapar los enormes agujeros que todos ellos tienen en su ausencia de propuestas para Gijón. Candidatos de desecho de tienta que se nos presentan como flamantes paladines que defenderán nuestro presente y nuestro futuro. Todo tinta china. En esta ciudad en la que lo todo lo fundamental sigue sin terminar pero en la que siempre hay tiempo para los dibujos animados que tanto juego dan en las tertulias de los chigres, se nos avecina una campaña de dibujos animados en la que el intento de confundir realidad y ficción será constante.

Tras cuatro años de no hacer nada, con un balance de gobierno que se resume en un carril-bici y una gestión económica y social que coloca a esta ciudad en las zonas de alarma de la pobreza infantil según Unicef, la alcaldesa inédita se lanza por la vía del consabido victimismo frente al no menos inoperante gobierno socialista de Asturias, y se dispone a crear un Gijón paralelo de dibujos animados para entretener al personal en una discusión sobre bocetos y crear la sensación de que Foro nos llevará al otro lado del espejo y de las infografías para descubrir allí un mundo perfecto en el que seremos felices.

Pasan estas cosas mientras Gijón sigue siendo engañada sin estación de autobuses, sin plan ferroviario, sin saber para que sirve el túnel del metrotrén, sin accesos a la ciudad por la oeste, sin ZALIA, sin un plan de empleo e industrial realmente efectivo, pero con 40 millones de euros que, al parecer, están disponibles para jugar a las casitas en el Muro en una nueva huída hacia adelante que solo revela la impotencia, la inutilidad y la superficialidad de quienes no tienen otro plan para Gijón que no sea el de seguir tratando de engañarnos a todos. ¿De dónde ha salido de pronto tanto dinero? ¿Lo fabrican por la noche en sus imprentas los golfos apandadores y el tío Gilito? Ya está bien de tanto engañar a esta ciudad. No se lo merece.

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