Josep Lluis Manguerols

Josep Lluis Manguerols, conocido como “Ojitos Catalanes” o el “General Óptico”,  fue bizco por amor hasta su muerte. Nació en Mollerusa con un estrabismo tan pronunciado que su primera palabra no fue “mamá”, sino “mamás”, convencido de que era amamantado, criado, alimentado y vestido por dos mujeres idénticas que actuaban con un perfecto grado de coordinación simetría y sincronización. Creyó hasta ser adulto ser hijo de un hombre y medio. Su padre, Jordi Manguerols, era un paisano tan corpulento que el estrabismo de Josep Lluis no era capaz de captar completa la doble imagen de aquel cuerpón.

Los ojos torvos y tontilocos del pequeño Manguerols veían un paisano completo y la mitad de otro, razón por la que el rapaz llegó a desarrollar un complejo y medio de Edipo que le obligó a asistir a sesión y media de terapia psiquiátrica. El padre murió atropellado por un autobús cruzando la calle guiado por su hijo. Josep Lluis le dijo “tira que vostè lliures” (tira que libras) creyendo que el segundo autocar que veía venir hacia ellos era una ficción producida por su bizquera. Pero no, aquél día la Compañía de Tranvías de Mollerusa tomó la decisión de doblar el servicio ante el aumento de la demanda. Así pues, el segundo vehículo era tan cierto como el enorme destrozo que su carrocería provocó en el cuerpazo del señor Manguerols padre, que en paz descanse.

La muerte trágica de su padre por culpa de su defecto visual hizo que Manguerols hijo se convirtiera en un personaje triste y amargado. Un bizcotur, según cierta definición bastarda que circula por ahí, recogida por Camilio José Cela en “La Colmena”.

Josep Lluis se dió a la bebida hasta el punto de llegar a ver hasta 22 réplicas simultáneas del mismo camarero echándole del bar, “fills de puta, venir un per un” (“abusones, venid de uno en uno”), protestaba en medio de su delirio ocular y etílico. Rechazaba tajante la expresión “il·lusions òptiques” (“ilusiones ópticas”) porque para él todo lo que entraba por los ojos eran decepciones ópticas. Haciendo la mili mutiló a varios reclutas en el campo de tiro a causa de su imprecisión al apuntar, razón por la que fue licenciado con desonor y el mote humillante del General Óptico. Probó luego trabajos varios con poca suerte. Empeñado en ser trapecista sufrió y provocó graves accidentes porque nunca agarraba donde debía. Con el alias de “Ojitos Catalanes, visionario profesional”,  probó a ser adivino pero lo dejó porque solo era capaz de ver el pasado. Fue contable unos meses de la familia Pujol Ferrusola pero lo echaron por duplicar pérdidas y ganancias a ojos vistas. “Per fer això només prenc” (“para hacer eso ya me valgo yo solito”), justificó el patriarca al despedir al pobre estrábico y extraviado Manguerols.

A punto de arrancarse los ojos para dejar de sufrir conoció a Pepita, una cabaretera del Paralelo ya retirada, coja y pintada como una mona que, pese a su extrema fealdad, era una jamona desde la deteriorada óptica de Manguerols. Su bizquera cobró sentido entonces ya que le permitía ver doblemente a su amada, fea pero suya y conseguida en un dos por uno. Un chollo. Recientemente, Josep Lluis ha sido expulsado de la ONCE por doble contabilidad.

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4 pensamientos en “Josep Lluis Manguerols

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