Abisinio Pelgar

Abisino Pelgar amaba a los animales. De pequeño estuvo enamorado de un canario flauta (hembra, por supuesto), y mantuvo además una nutrida correspondencia con el perro Rin-tin-tin en la que el pequeño Abisinio mostraba su admiración incansable por las hazañas del can militar. Rin-tin-tin abrió su corazón al joven Pelgar contándole que el cabo Rusty era un vago y un miedoso y que estaba harto de tener que llegar siempre a  sacarle las castañas del fuego, además de no poder mear en los árboles porque eran todos falsos, simples decorados.

El animal estaba convencido de que el cabo Rusty saldría pronto del armario con el nombre artístico de la alférez Nancy y sustituiría a Rin-tin-tin por un caniche enano. El televisivo perro pastor confesó además a Abisinio que se avergonzaba de su origen alemán, ya que un abuelo paterno suyo había formado parte de la manada de pastores alemanes que acompañaba a Eva Braun y Hitler en sus paseos por los Alpes. El abuelo se llamaba Otto Rhin (Rin-tin-tin se quitó la hache para renegar de su pasado nazi) y había sido condecorado con la cruz de plomo al mérito canino, algo que Rin-tin-tin trataba de ocultar ante algunos perros de judíos importantes que meaban en las paredes de las sinagogas de Nueva York (los perros) esperando a sus dueños mientras estos (los dueños) rogaban a Yavhé una rápida subida los tipos de interés.

Muy influido por la dura vida de su ídolo canino yanki, Abisinio Pelgar decidió hacerse adiestrador de perros pastores alemanes, aunque se juró a sí mismo  que no contribuiría jamás a hacer de esos nobles animales unos fascistas de cuatro patas. De manera que en vez de entrenarlos para ser perros policías, Abisinio los preparaba para ser perros manifestantes, una habilidad canina nada explorada hasta la fecha. Los perros manifestantes encabezaban todas las marchas de protesta contra la política del gobierno portando en la boca pequeñas pancartas que Pelgar preparaba y en las que podía leerse: “si quieren un gobierno de hijos de perra que nos elijan directamente a nosotros” o “rebaja del IBI en los piensos”.

Todo fue bien hasta que uno de los perros manifestantes, creo que era el líder de “Ladremos”, confundió las piernas de la delegada del gobierno en Madrid con un árbol y lanzó contra ellas una potente meada. La manifestación fue disuelta y Abisinio y sus perros desterrados.

Emigraron todos a México donde Abisino Pelgar trata de montar un mariachi de perros chihuahuas zapatistas siguiendo el modelo de los perros cantores de Viena.

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Un pensamiento en “Abisinio Pelgar

  1. Enhorabuena Jaime, el post de hoy te salió redondo. Si me permites te voy a recomendar un libro (igual hasta lo conoces) donde el narrador es un perro que era guardián en un gulag soviético. Se titula “El fiel Ruslán”, lo escribió Gueorgui Vladímov y está editado en libros del Asteroide.

    Muchas gracias.

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