España: instrucciones de uso

1. Para transitar por este país sin romperse la crisma, sin ahogarse en arenas movedizas, sin sufrir un derrame cerebral con el boletín informativo del desayuno, hace falta tener extremo cuidado, por ejemplo, para no ser arrollado al paso del cortejo de la duquesa cadáver grande de la España cadáver, rentista y especuladora cuyo único mérito consistió en ser millonaria por debajo de sus ambiciones y por encima de nuestras posibilidades y que redondeó su vida  con un inefable amor por toros y toreros, por los palacios libres de IBI, por coleccionar cuadros de Goya y maridos extremadamente raros. Lo que para cualquiera de los pequeños de España hubiera sido una vejez ridícula, ver a su madre con la baba colgando, peinada como un caniche y hablando como una muñeca de feria, para los telediarios ha sido el ejemplo de rebeldía con pedigrí. Tenga mucho cuidado con la nobleza.

2. Si usted no ha aún caído de bruces contra el suelo del patio del solar hispano al paso de la comitiva fúnebre de la duquesa heterodoxa, cuídese de no tropezar con un obispo tumbado en el suelo que así, haciendo de felpudo del Altísimo, pide perdón por sus colegas que hacían cosa feas en la trastienda de la catequesis. El obispo muerde el suelo consagrado en penitencia-espectáculo por los curas que hacían morder almohadas a ciertos jóvenes que lo mismo creían mirar la eternidad pero no pasaban de ser puestos mirando a Cuenca, según la más vulgar de las acepciones de esta indicación geográfica. Cuidado con los obispos postrados.

3. Si ha sorteado al prelado yacente y penitente en decúbito prono y pudo esquivar el túmulo de la duquesa incorrupta, ojo si se cruza con la comitiva penitenciaria que se lleva al trullo a la cantaora que blanqueaba sentimientos y capitales al compás de Quintero, León y Julián Muñoz. Ojo porque tras el furgón de los galeotes, los motoristas y la Benemérita van cuadrillas de periodistas, fans desdentadas y presos en tercer grado que piden el voluntario ingreso en prisión, que reniegan del indulto con tal de compartir patio, ducha común y escudilla carcelaria con este prístino ejemplo de la bosta cultural ibérica. Y ojo también a su hijo Paquirrín, ese inclasificable artista y mamífero, que ha proclamado sentir asco por España. Coño, igual que Albert Plá. Los extremos se tocan.

4. Sólo una instrucción más para sobrevivir en España. Matricúlese en la academia del pequeño Nicolás, esa especie de ninot indultat, con ojos de besugo y discurso de pequeño lord de la calle de Serrano. Este si que sabe lo que hay que hacer para entender España, para sacarle el tuétano y, encima, para que te den palmaditas en la espalda como si fueras un ajedrecista o un genio precoz en vez de un estafador aventajado de esta España llena de trampas y tramposos que acechan en cada alcantarilla a medio cerrar. Mucho cuidado.

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4 pensamientos en “España: instrucciones de uso

  1. Ha vuelto Poncela. Este es mi Poncela. Que no me lo toquen, oiga. En estado puro y duro. De un plumazo a hecho un repaso completo a la actualidad. De un plumazo ha resumido todas las editoriales, cabeceras y titulares de los medios de (des)información. De un plumazo nos ha dejado estupefactos y maravillados. A mí al menos.

  2. pues sí, eso es España, gente que sabe aprovecharse de las oportunidades, desgraciadamente ilegalmente. Y mucho ruido mediático absurdo para teneros ocupados y dejarles hacer todo lo que quieren hacer. pero hay muchas oportunidades, ánimo, podemos! (sin apología a ningún partido).

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