Peste

Moriremos de ébola o de asco. O de las dos cosas. Estamos sentenciados. Hay una epidemia en España que nos llevará a todos por delante el día menos pensado. Dará lo mismo que tomemos medidas preventivas porque esta rabia no se acabará ni aunque muera el perro. Estos perros que andan sueltos por todos los ministerios y otros negociados, estos perros con tarjeta de crédito, estos perros rabiosos que ladran desde el alba hasta el ocaso y nos roban el hueso, se han reproducido en camadas tan numerosas que será imposible acabar con ellos. Hemos llegado tarde y ya no podremos librarnos de la plaga de asco, de incompetencia, de chulería y de ignorancia soberbia que se ha desatado a la vez que el ébola. Ya teníamos fundadas sospechas del desastre, pero viendo estos días el esquema mental que exhiben cada vez que hablan quienes nos gobiernan, su absoluta indigencia profesional, moral y política, el desprecio que sienten por los ciudadanos por muy moribundos que estén, el asco que sentimos ante todo estos tipos y tipas nos confirma que lo peor aún está por llegar.  Nuestras necesidades básicas, las cosas que nos importan, la salud, el futuro, lo más sagrado, lo más esencial, el caldo corto en el que se ha convertido nuestra vida después de hervir a fuego lento en la pota de la crisis, está por completo en manos de una cuadrilla de Ilustres ignorantes, de chulos, de señoritos y señoritas de Serrano premiados con una dirección general, de corruptos moralistas, de gentuza bien vestida que trata a los votantes como trata a los empleados del servicio doméstico de sus casas y cree además que la democracia es una barra americana en la que lo tienen todo pago gracias a la mayoría absoluta que consiguieron mintiendo como tahúres. Moriremos de asco o de ébola o de las dos cosas porque quienes se encargan de evitar la propagación de ambas epidemias son los mismos gobernantes incapaces, despectivos, impertinentes y displicentes que siguen a lo suyo  jaleados y ayudados por la ralea de ciertos periodistas que se arrascan la sarna del alma ante el micrófono antes de ir a misa de doce a pedirle a su dios que acabe de una vez con todos nosotros, ya sea de ébola o de asco. Cualquier peste les vale.

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Sálvame

No somos nada. El socialismo se queda sin líderes, sin ideas, sin mitos, sin gobiernos y sin referentes. Sus sumos sacerdotes han sido sorprendidos metiendo la mano en el cepillo. Se empieza teniendo cuenta en el economato del pozu María Luisa y se acaba con un millón y pico de euros sin justificar. Un poema. El socialismo hace aguas mientras algunos de los suyos hacen caja. Fernández Villa, el mecagonminanto más legendario y amenazante de todas las reconversiones, la reserva ideológica del PSOE asturiano, el catecismo con patas que tronaba de Rodiezmo al Pozu Funeres,  revela ahora que tenía las ideas claras en la cuenca minera y el dinero oscuro en el limbo fiscal. Hacienda somos algunos. Los sindicalistas de antes vivían esperando las amnistías generales para salir de la trena por ser rojos, para poder volver casa con la parienta y trabajar en la construcción o haciendo chollos. Algunos sindicalistas de ahora están más pendientes de las amnistías fiscales que de las políticas y de conseguir un puesto de consejero en una caja de ahorros, porque se conoce que han comprendido que si no puedes contra el capitalismo lo que tienes que hacer es unirte a él y hacerlo con la misma unción que antes aprendiste a cantar “la Internacional”. Fernández Villa, patrón de los socialistas asturianos, mano férrea que puso y quitó candidatos, conciencia insobornable de lo que es y no es ser un izquierdista de raza (no se sabe ahora de qué raza), puso en orden su alma ante el Fisco y ante la Historia (pongo ambas con mayúsculas porque les tengo mucho respeto) para regularizar un millón y pico de euros que eran como su versión particular de los fondos mineros. Los socialistas asturianos eran hasta ahora los únicos de España con la cartilla limpia. Los andaluces cargaban con el asunto de los ERES. Ahora ya están todos empatados a chorizadas y lo que habrá que empezar a preguntarse es si el protectorado que Villa proyectaba sobre tantas generaciones de cargos socialistas era solo político o también tenía su parte económica, es decir, si hay más gente por ahí con carné del PSOE y cuentas pendientes con Hacienda. Veremos. Ahora entiendo por que el secretario general del PSOE tiene tanto interés en salir en “Sálvame”. Las historias de algunos de sus compañeros socialistas solo están a la altura de personajes como Isabel Pantoja o Julián Muñoz

Separatistas

Ha perdido el culo el siempre lento Tribunal Constitucional para aprestarse en declarar ilegal el referéndum catalán. Sus señorías, tan apáticas para juzgar los asuntos de la clase de tropa en general, se han dado mucha prisa en sentenciar que lo que proponen Artur Mas y los suyos es separatismo de la peor especie y que el separatismo va contra la Constitución, o sea que se acabó lo que se daba. En este país siempre nos hemos empeñado en estar todos muy juntos para así poder organizar mejor unas guerras civiles del carajo. El separatismo es ilegal y rechazable, al parecer, y si para cortarlo en seco es necesario liarse a tiros estamos dispuestos a ello. Hay precedentes de que si hace falta matar al de al lado para que no se separe del resto se le da matarile y a otra cosa. Así somos. Lo bueno de la democracia es que ahora tenemos un Tribunal Constitucional que lo sentencia todo con enorme diligencia y tiene un ojo de lince tremendo para saber cuando hay separatistas tratando de pasarse de listos. Esos jueces del Constitucional son igual que aquellos viejos directores espirituales que con solo preguntar “¿cuántas veces?” ya se hacían una composición de lugar de como de podrida estaba tu alma y de las penas del infierno que te podrían caer encima. Traducido a lo constitucional, el separatismo es un pecado mortalísimo que atenta contra lo más sagrado de la patria y que debe ser sentenciado con diligencia. Lo que ignoro es si el Tribunal Constitucional sabe que en España hay muchos más separatistas de los que parece y que todos ellos están violando sagrados preceptos de la Constitución. Tenemos a los que viven en total separatismo de un puesto de trabajo decente desde hace años. Luego están los que han sido separados de su subsidio, de una parte de su pensión o de una ayuda a su dependencia. A ver cuando meten caña los jueces a estos y también a esos otros  separatistas que se han ido a vivir a otros países y que en vez de ejercer aquí sus carreras de ingenieros viven en Londres o en Melbourne poniendo copas. Con tal de joder la unidad de España  y el progreso nacional no saben qué hacer. Alerta, señorías: España no es un país, es una patera en la que navegan un montón de separatistas cabreados que cualquier día tratarán de desembarcar sin papeles en Gibraltar para invadir su propio país uno, grande y libre, quitar el trabajo a los españoles de verdad y acabar con nuestro prometedor futuro. Hagan algo ya. Lo de Cataluña solo es el principio.

 

Metaformosis

El mismo día que nos enteramos de cómo una banda de sinvergüenzas se pulía tarjetas de crédito en Bankia, van unos paleontólogos o como se llamen y dicen haber descubierto en la India el parásito social más antiguo de la Humanidad. Tiene 52 millones de años de edad y no es un banquero, es un escarabajo. Su estrategia depredadora consistía en colarse en el nido de otros bichos. Se colocaba allí poniendo cara de buena persona, se arrellanaba en el salón haciéndose pasar por uno de ellos y cuando ya nadie reparaba en él se zampaba todo lo que había en la casa, incluyendo a los hijos de sus inadvertidos anfitriones. Si a este escarabajo conservado en ámbar se le hubiera dado una tarjeta de crédito de Caja Madrid y se le hubiera hecho miembro del consejo de administración, su comportamiento no habría diferido en nada con el de toda esta banda de políticos y sindicalistas que ponían barra libre en los puticlubes y los últimos restaurantes de moda a base de saquear los ahorros de todos los pensionistas. Llegados a cierto punto, la diferencia entre un escarabajo y un consejero de Bankia es solo una tarjeta de crédito. Estas coincidencias vienen a demostrar que los ladrones y los parásitos sociales han existido siempre y que la tarjeta de crédito puede ser considerada como un avance del capitalismo o como una regresión al parasitismo social de hace 52 siglos, todo depende. La función crea el órgano, aunque a veces el órgano (la tarjeta) invita a ejercer la función (robar). De hecho, la historia reciente de Caja Madrid y Bankia ya no va a ser estudiada por economistas sino por especialistas en escarabajos y parásitos sociales del Jurásico  ya que hay noticias que solo se pueden entender si se analizan desde el punto de vista de un insecto especializado en ser depredador de lo ajeno. Una vez más nada es lo que parece. Hay ejecutivos trajeados que viajan en Audi o sindicalistas con aspecto responsable y camisa de cuadros a quienes nadie confundirá a simple vista con un escarabajo. Ahora bien, póngales usted en la mano una tarjeta de crédito “negra” con cargo a lo ajeno y verán cómo se convierten en coleópteros dispuestos al saqueo feroz y sistemático con la misma saña que unos bichos de hace 52 siglos. Franz Kafka pasó a la historia como un tipo raro por escribir un libro contando la metamorfosis de Gregor Samsa, el tipo aquél que despertó una mañana convertido en escarabajo. Lo que escribió Kafka es una broma comparado con lo de Caja Madrid, un edificio que parecía un banco pero que estaba administrado por escarabajos saqueadores.

 

Bichos

Acaban de abrir en Holanda un zoológico de microbios. El recorrido por este recinto en el que se congrega lo más selecto de la porquería más útil de la Naturaleza, permite comprobar que lo más importante de las cosas que ocurren en el planeta no lo protagonizan las ballenas o los elefantes, sino unos microorganismos con misiones tan variadas e importantes como ser capaces de fermentar el queso, producir antibióticos, biocarburantes o hacer que se pudran los cadáveres. Solo en nuestra boca viven unos 700 microbios, para que se hagan una idea. Los promotores de este zoológico para microorganismos quieren que se sepa que la Tierra sigue funcionando gracias al trabajo callado y desagradable pero imprescindible de estas criaturas que no se ven pero se sienten. El sistema sigue adelante gracias a que los bichos hacen el trabajo sucio y ya nos han advertido que el día que dejen de estar ahí habremos perdido un elemento fundamental de nuestro ecosistema. No hay más que ver en qué se han basado las carreras de gentes como Arias Cañete, Mas y Pujol, Carlos Fabra, Matas, Urdangarín, Felipe González o Aznar, entre otros. El tiempo y otros acontecimientos nos ha permitido comprobar que la mayor parte de su trayectoria de apariencia inmaculada se ha sustentado gracias a la labor de zapa de microorganismos casi invisibles que han sido capaces de generar en sus subsuelos y entornos un nivel de podredumbre suficientemente controlado como para mantener un ecosistema muy equilibrado en el que los fondos reservados, las subvenciones auto concedidas, el dinero negro, el intercambio de favores, los chanchullos, las puertas giratorias y los tratos de favor han consolidado unas carreras sospechosamente eternas en lo político y obscenamente pingües en lo financiero. Todos ellos son millonarios y aforados a un tiempo porque han cultivado durante décadas unas activas colonias de microorganismos capaces de metabolizar en billetes de 500 euros cualquier cargo público. A veces se levanta un ligero olor a podrido en el ambiente cuando un juez o alguna instancia superior meten el palo bajo la alfombra, pero el ecosistema nunca se altera. En Holanda estos bichos pueden verse en un zoo. En España se dedican a la política.