Despedida

Alguien que manda en El Comercio me escribió el viernes “te echas tu solo, eso que lo tengas claro” como remate de una conversación epistolar algo tensa tras la decisión del periódico de poner fin a mis colaboraciones tras el rifirrafe del que ustedes ya saben. Este argumento de que cada uno es culpable de sus desgracias se pone cada vez más de moda. La enfermera con Ébola es culpable de su enfermedad, el maquinista del Alvia que se estrelló en Santiago es el único responsable de la tragedia y, en general, todos estamos a dos velas, por haber vivido por encima de nuestras posibilidades. Posiblemente yo me haya dedicado a opinar por encima de mis posibilidades y esa ha sido la razón de mi parcial suicidio periodístico. Ya se sabe que en los presuntos templos de la libertad de expresión es donde menos libertad de expresión existe, pero esa es otra historia que otros observadores de más fuste que yo analizarán. En casa del herrero, cuchillo de palo.

Yo me despido de El Comercio con la sensación de que hace algún tiempo que estaba de más en ese medio y de que, a pesar de saber que mis columnas conseguían un nivel de seguidores aceptable, tenían un encaje complicado en un diario cada vez más monolítico en su línea editorial, tal vez un pelín influida por Foro Asturias, según dicen algunos. ¿Es cierta esta afirmación? Cada uno tendrá su opinión. A este respecto solo puedo aportar una historia personal. Cuando dejé de ser redactor del periódico en 2006, pedí una excedencia de cuatro años para aceptar ser cargo de confianza del gobierno de Paz Fernández Felgueroso (PSOE). El director del periódico me respondió que solo me darían dos años de excedencia y me advirtió que si regresaba al diario una vez acabado ese plazo nunca más volvería a hacer información relacionada con el Ayuntamiento de Gijón porque estaría “marcado políticamente”. Me pareció una precaución excesiva aunque comprensible, por eso me extraña tanto que el periódico tenga ahora en su plantilla a dos personas que trabajaron a las órdenes de Foro Asturias. Como se ve, hay distintas varas de medir la “marca política” que deja en la independencia de los profesionales al prestar servicio a una u otra opción política. Todos tenemos pasado.

Me despido (recuerden: no me despiden, es culpa mía) de un periódico al que dediqué muchas horas de mi vida como redactor y como columnista y me voy con la sensación creciente y penosa de que hace mucho que El Comercio no representa a buena parte de esta ciudad. Hace tiempo que, sinceramente, creo que el periódico no se representa ni a sí mismo, un síntoma que expresa por sí solo la gravedad del problema. Y no lo digo ahora porque me hayan liquidado como colaborador. Eso no va a ninguna parte, yo soy uno de tantos y solo me represento a mi mismo. Ya encontrarán otros mejores, más dóciles, callados y baratos. ( A mi me pagaban 371 euros al mes por escribir 12 columnas. Otros lo hacen gratis). Hace tiempo que veo en las opiniones de la gente de la calle como se critica la despersonalización y la pérdida de peso informativo del periódico, y hace tiempo también que se lo hice saber a antiguos compañeros y buenos profesionales que hay dentro de ese medio de comunicación. El problema para El Comercio es que también hay muchos lectores o ex lectores que observan lo mismo y obran en consecuencia.

Para los de Gijón El Comercio siempre fue “el periódicu”. No hacía falta dar más explicaciones. “Lo leí en el periódicu”, y ya estaba todo claro. Eso era cuando el producto se veía, se pensaban y se hacía en, desde y para Gijón. Eso ya no es tan así. Pero algunos se empeñaron en que había que ser otra cosa, que no era bastante con contar bien lo cercano con profesionales de aquí. No se puede hacer el Washington Post con la redacción del Pulgarcito (en número de profesionales quiero decir, no en su calidad seguramente), ni se puede tratar Gijón con el mismo rasero informativo que se trata Badajoz, Bilbao o Murcia. Gijón ha tenido siempre una relación con el Comercio similar a la que tiene con el Sporting: les exigen mucho, los consideran suyos y no les perdonan un fallo. Es difícil de explicárselo a alguien que no sea de Gijón.

En fin, que adios a todo aquello. Yo que nunca tuve demasiada fe en el periodismo digital porque aprendí el oficio en el de papel, seguiré haciendo lo único que sé hacer en este blog que tenéis a vuestra disposición. Suerte a todos.

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29 pensamientos en “Despedida

  1. Jaime. Mi familia se solidariza contigo. Yes un paisano de los pies a ña cabeza. Si por defender una postura digma acabamos en la oficina del Inem apaga y vamonos. Siempre seremos seguidores de tu blog y aquí nos tendrâs siempre apoyando. Un saludo y gracias por abrirnos los ojos

  2. Aunque tengamos conocidos en común, no tengo el placer de conocerte en persona. Sin embargo, siento que tus posts tan auténticos me han acercado a ti como ninguna otra columna o blog. Eres un periodista magnífico, y no es que lo diga yo, allá donde hablo de ti y leo tus artículos, gustas, y de tanto compartirlos en Facebook, puedo decir que ya tienes admiradores hasta en UK. Tu honestidad es un ejemplo a seguir, y aunque sea una pena lo que está ocurriendo con El Comercio (como con el periodismo en general), no hay cabida en esos medios para profesionales de tu talla. Te deseo todo lo mejor.

  3. Un abrazu, collaciu, munches veces nun taba d’ alcuerdu contigo, pero eso ye de lo menos, colo que nunca taré d’ alcuerdu ye cola censura, los periodistes-palmeros y col recorte de llibertaes, tanto personales como comunitaries. Pero, nel to casu, vas topar pronto algo meyor, eso ta claro, porque ties talentu, y con talentu y honradez vase a tolos llaos.

  4. Dexé de mercar El Comercio el día que sacaron de Xixón la rotativa, o como se llame, porque querer vende-yos periodicos a los que-yos niegues el trabayu por cuatro perrones… Non. Nun va faltate trabayu, pa tar mal agustu val más colar pa onde sia.

  5. El Comercio se pierde un gran escritor. Los que hace tiempo nos pasamos a La Nueva entendemos y compartimos totalmente tu columna de hoy. Gracias, gracias por tu forma de escribir y contactar con las personas. Siempre te seguiremos leyendo estés donde estés.

  6. Y yo seguiré leyéndote =). Lo bueno de la comunicación es que siempre se abre camino sea donde sea que se puedan juntar unas letras; así que no lo dejes. Los viejos medios agonizan pero, a la vez, se abre un abanico de posibilidades entre esos que (mal) llaman “alternativos” porque deberían ser la norma. Seguro que encuentras un espacio libre no tardando =).

  7. Estimado Jaime. No nos conocemos aunque tenemos algunos amigos comunes. Tampoco me siento cercano al PSOE al menos desde el referéndum de la OTAN. Sigo con interés tu blog que siempre ha sido un buen sitio de reflexión. No creo que seas un periodista parcial o al servicio de nadie y muestras en tus artículos mucha mas inteligencia que los políticos a los que te acusan de representar. Te seguiré leyendo pese a todo. Pese a ellos

  8. Que la coherencia sea motivo de despido en tu profesión da el nivel de democracia del país, además de significar claramente el nivel de compromiso social de algunos medios de comunicación que representan el nivel más ruin de servilismo al servicio de los poderosos, luego se quejan de que los ciudadanos no leen la prensa, la realidad es que hay novelas de ciencia ficción de mucha más calidad. dicho esto animo amigo, te recozco tus h… dada la situación actual. Pero nunca llovió que no escampase. Un abrazo.

  9. Jaime, por sus actos les conoceréis…
    Otra puerta se abrirá, ¡seguro!
    Se pierden tus certeras, ácidas e inteligentes palabras… seguro que te siguen a través del blog, jajaja.
    Besos.

  10. Supongo que El Comercio se quedará cada vez más huérfano… o igual los huérfanos somos nosotros, que poco a poco hemos visto como nuestro diario se ha convertido en un retrodiario vulgar. Tu columna era un oasis de cordura y buena escritura. Nos quedará el consuelo de seguirte leyendo en la blogosfera, mientras te queden ganas, supongo. Que no decaiga, y gracias.

  11. Querido amigo Jaime. La libertad no es nunca gratis. Los honrados y coherentes no abundan. GRACIAS por ser honrada y coherentemente libre. UN ABRAZO

  12. Yo soy de Jaime Poncela desde que lo conocí hace mucho. Ni sólo de su persona ni sólo de él sino de algo mucho más grande que es el constructo, una idea, un puñado de luchas por las que Jaime escribe y pelea.
    Lamentablemente, un nuevo caso de Síndrome Cienfuegos en nuestra región. Ni el primero ni el último. Algo tenemos que cambiar…Un abrazo fuerte http://contemporaneos2005.blogspot.com.es/2012/01/cine-gijon-festival-de-cine-y-el.html

  13. Estimado Jaime, agradecerte que pueda disfrutar de Tu amistad mediante estos medios digitales, después de que me agregases como amigo en Facebook. Manifestarte mi solidaridad por la injusticia que comete el diario El comercio contigo. Decirte que tengo 50 años, soy nacido en Gijón, vivo en Gijón, hijo de un jubilado de Ensidesa y una jubilada precisamente de la rotativa y reparto del diario El comercio. Resumiendo creo que los dos somos de los que ante las injusticias aún temblamos de indignación, con lo cual somos compañeros, que en el fondo es lo importante. Espero llegaremos a conocernos personalmente, un fuerte abrazo amigo.

  14. Lo siento mucho, Jaime, yo soy de las que te leía asiduamente. Nada me extraña en este mundo nuestro o, mejor dicho, de ellos… sean ellos quienes sean.
    Recuerda las palabras de Uno que también pasó lo suyo, porque era incómodo, y sacúdete el polvo de las sandalias… el camino está ahí esperandote para llevarte a donde quieras ir.

  15. En el verano del 90 del pasado siglo (mira que ha llovido) tuve la suerte de coincidir con un joven y aplicado periodista en Gijón. Yo venía de Madrid con la empresa para que la entonces trabajaba y él se acercó amablemente a un encuentro informativo que organizamos en la Feria de Muestras de Asturias. Era agosto, supuse que era un becario o que estaba empezando, pero sus maneras eran diferentes. Serio, observador y atento, haciendo su trabajo, parecía coherente. Hoy 24 años después, leo a este mismo periodista en su propio blog despidiéndose de aquel periódico al que dedicó gran parte de vida. Elegante, sincero, con carácter, y con uno de los mejores estilos que he conocido en la profesión. Tiempos de cambio que lo remueven todo, sin duda. Jaime, sigue haciéndonos disfrutar de tus columnas en este blog o donde sea y, sobre todo, de tus forma de ver y contar las cosas. Un abrazo.

  16. Nos conocemos. No soy imparcial. ¡30 eurazos por artículo y encima muerdes la mano que te da de comer! Ingrato. Tienes razón. Otros lo harán gratis. ¡Qué pena Jaime! ¡Qué pena!

  17. Es increíble, de verdad, ya esta uno harto de tanto tonto del culo que porque sabe utilizar un teclado y un ratón nos aburren a diario con chorrades, y no nombro.
    Lo tullo Jaime solo es consecuencia de esa enfermedad tan nuestra que se llama ENVIDIA
    ENVIDIA DE TU INTELIGENCIA ANALITICA, DE SABER LLEGAR A TUS AMIGOS CON ELLA PUES TODOS LOS QUE COMPARTIMOS TUS ARTÍCULOS -YO POR LO MENOS -NOS CONSIDERAMOS TUS AMIGOS, sigue escribiendo en el medio que sea, aunque sea con una tiza en les paredes pues esti mundo necesita gente como tú Jaíme
    Recibe el abrazu de un incodicional

  18. Amigo Jaime, estuve unos días fuera y a mi vuelta me encuentro con esto. Bueno, no es más que la culminación de una gran felonía pergeñada por los amigos de la desinformación y el clientelismo que se han hecho amos del otrora diario el comercio, y que en la actualidad no llega ni a panfleto.

    Son muchos años de conocernos y muchas batallas en las que nos encontramos, sabes que cuentas con mi incondicional apoyo y que seguiré leyéndote aunque escribas en papiro.

    Un abrazo amigo.

  19. A mi esto de leer en la computadora me cuesta pero desde luego siempre disfrutaré de tus reflexiones aquí o en la radio que sigue siendo lo mas!. Un abrazo, señor!

  20. Creo que el Comercio pierde un gran columnista: lúcido, original, y que lo sabe contar.

    Las circunstancias, indicadas en el artículo, producen indigación y desesperanza. ¡Qué pena! El “te echas tú solo” en particular, el culpar a la víctima, se lleva demasiado.
    Jaime, un abrazo.

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