Metaformosis

El mismo día que nos enteramos de cómo una banda de sinvergüenzas se pulía tarjetas de crédito en Bankia, van unos paleontólogos o como se llamen y dicen haber descubierto en la India el parásito social más antiguo de la Humanidad. Tiene 52 millones de años de edad y no es un banquero, es un escarabajo. Su estrategia depredadora consistía en colarse en el nido de otros bichos. Se colocaba allí poniendo cara de buena persona, se arrellanaba en el salón haciéndose pasar por uno de ellos y cuando ya nadie reparaba en él se zampaba todo lo que había en la casa, incluyendo a los hijos de sus inadvertidos anfitriones. Si a este escarabajo conservado en ámbar se le hubiera dado una tarjeta de crédito de Caja Madrid y se le hubiera hecho miembro del consejo de administración, su comportamiento no habría diferido en nada con el de toda esta banda de políticos y sindicalistas que ponían barra libre en los puticlubes y los últimos restaurantes de moda a base de saquear los ahorros de todos los pensionistas. Llegados a cierto punto, la diferencia entre un escarabajo y un consejero de Bankia es solo una tarjeta de crédito. Estas coincidencias vienen a demostrar que los ladrones y los parásitos sociales han existido siempre y que la tarjeta de crédito puede ser considerada como un avance del capitalismo o como una regresión al parasitismo social de hace 52 siglos, todo depende. La función crea el órgano, aunque a veces el órgano (la tarjeta) invita a ejercer la función (robar). De hecho, la historia reciente de Caja Madrid y Bankia ya no va a ser estudiada por economistas sino por especialistas en escarabajos y parásitos sociales del Jurásico  ya que hay noticias que solo se pueden entender si se analizan desde el punto de vista de un insecto especializado en ser depredador de lo ajeno. Una vez más nada es lo que parece. Hay ejecutivos trajeados que viajan en Audi o sindicalistas con aspecto responsable y camisa de cuadros a quienes nadie confundirá a simple vista con un escarabajo. Ahora bien, póngales usted en la mano una tarjeta de crédito “negra” con cargo a lo ajeno y verán cómo se convierten en coleópteros dispuestos al saqueo feroz y sistemático con la misma saña que unos bichos de hace 52 siglos. Franz Kafka pasó a la historia como un tipo raro por escribir un libro contando la metamorfosis de Gregor Samsa, el tipo aquél que despertó una mañana convertido en escarabajo. Lo que escribió Kafka es una broma comparado con lo de Caja Madrid, un edificio que parecía un banco pero que estaba administrado por escarabajos saqueadores.

 

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