Poncela, Luis

La familia es ese grupo de personas que uno lleva adheridas a la vida por una mezcla extraña de genes, azar, coincidencias, acuerdos y desacuerdos. La familia no se elige: se admite, se rechaza o se disfruta. Y uno tiene la suerte de contar con una familia en la que abundan seres humanos de los que presumir y entre ellos está mi primo Luis Poncela. Hace unos meses recibió Luis fuera de Asturias un homenaje al cumplir 40 años de dedicación profesional al periodismo deportivo especializado en la hípica. No quise escribir nada entonces por no parecer oportunista y, sobre todo, por no apabullar a mi buen primo con lo que daba por sentado que iba a ser un torrente de elogios y homenajes procedentes de sus colegas de profesión en Asturias, eso sin contar con los halagos y tal vez alguna espicha, o medalla al mérito procedentes de las diversas asociaciones profesionales que cuidan de nuestro oficio. Pero se conoce que la información deportiva se colapsa a diario con los terremotos que se producen en Mareo, el Molinón o el Requexón y el reconocimiento periodístico de los colegas de la tierrina se hace esperar o se ha hecho con tanta sordina que uno no se ha enterado. De natural discreto y flemático como procede a un descendiente de Manolín “el inglés”, Luis Poncela no habrá perdido un segundo en estas consideraciones mías porque trabaja demasiado y demasiado bien para dedicar tiempo a sacar brillo al medallero. Uno solo quiere dejar aquí constancia de una carrera periodística hecha a mano, con mucho esfuerzo, miles de kilómetros a la espaldas, ilusión, criterio, personalidad y rigor. Es muy difícil resistir 40 años dedicado al periodismo y seguir manteniendo credibilidad, ganas y oficio. Es difícil plantar cara al incierto futuro de esta profesión, a los vaivenes editoriales, al cansancio o a las desilusiones. Es difícil pero ahí está Luis Poncela para corroborar que puede hacerse. Ahora que la información deportiva está pilotada por seres que parecen más dedicados a hacer noticia de sí mismos que a contar las noticias de verdad, las cuatro décadas de Luis explicando lo que pasa en la hípica nacional e internacional tienen un valor que ejemplifica lo que decimos cuando hablamos de periodistas de raza, de profesionales discretos, tenaces y serios. La prueba que disputa Luis es de potencia y comenzó en aquellos lejanos inicios adolescentes de tardes en Las Mestas pasando por los archivos con miles fotos en papel, los viajes interminables, el trabajo concienzudo, las fuentes informativas conseguidas y cuidadas, la opinión solvente mantenida con personalidad aunque resqueme y la bonhomía personal. Todo ello suma cuarenta años de un buen paisano y un excelente profesional de Gijón. Que sea por muchos años más, don Luis.

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s