Veraneos 6

Un pastor analfabeto y sin dientes descubrió aquel verano en Siberia un enorme agujero que se abría en el suelo como un sumidero siniestro y abismal. El pastor había oído hablar de otros pastores antiguos a quienes se les había aparecido la Virgen María y no tardó en dar parte de su hallazgo a las autoridades por si aquel sumidero de la Tierra tenía algún valor sobrenatural o daba acceso directo a otra dimensión desconocida y eso le hacía rico o santo. Los científicos llegaron en tromba hasta los bordes de la fosa con sus aparatos de medición y teorías diversas basadas en la física, la geología, la deriva planetaria o la tectónica de placas. En un segundo círculo alrededor de la grieta montaron sus campamentos seguidores de sectas más o menos homologadas, visionarios, adivinos, nigromantes, consumidores de peyote y tontilocos entusiasmados y dispuestos a ser los primeros en ver el inicio del Armagedón. Tras días de inútiles conjeturas, de meter en el agujero sondas de alta tecnología para tratar de entender aquel abismo, el pastor que lo había descubierto llegó una mañana al campamento diciendo que él tenía la explicación. Los investigadores y los milagreros dieron audiencia al aborigen. El pastor se limitó a desplegar sobre una mesa el periódico que llevaba bajo el brazo y a poner el dedo índice sobre una foto. En ella se veía el cráneo de un niño palestino perforado por la metralla israelí mientras jugaba en una playa de Gaza. La herida que había vaciado la cabeza del niño como una nuez era una reproducción exacta y en miniatura del siniestro agujero de Siberia. En los informativos de la noche las imágenes de televisión mostraron el fuselaje del avión de Malaysian Airlines derribado sobre Ucrania. Un jirón del fuselaje desguazado y casi todos los cadáveres presentaban agujeros idénticos a la sima oscura del pastor. La Media Luna Roja informó de la aparición de una plaga de llagas que afectaba a todos los habitantes de un campo de refugiados sirios. Cada herida reproducía al detalle la boca del enigmático agujero. El pastor volvió un amanecer a la sima ya abandonada por fanáticos y científicos. Tumbado en el suelo al borde de su abismo, asomó la cabeza y escuchó con atención.Volvió al pueblo horrorizado y juró haber oído subir desde lo más profundo de aquel abismo un rumor ciego que condensaba todo el dolor, el miedo y el mal de este planeta.

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2 pensamientos en “Veraneos 6

  1. Me niego a pensar que no tiene solución. Seguramente yo no la veré porque, a saber cuándo se produce! Pero en algún momento tendrá que acabar tanto sufrimiento y tanto dolor y el ser humano pueda llamarse humano de verdad

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