Eurovisiones

Ha ganado Eurovisión la mujer barbuda y está muy bien porque al mundo siempre le convienen las emociones fuertes. El camino de Eurovisión hacia lo circense se veía venir desde hace muchos años porque está claro que el arte y el espectáculo no siempre son la misma cosa. Lo que importa es la audiencia y la forma fácil de conseguirla es la misma desde que apareció en el mundo la primera mujer barbuda. Cuando Javier Gurruchaga sacaba un enano al escenario había gentes escandalizadas, pero los tiempos y las costumbres han cambiado y lo que hace 30 años era propio del teatro chino de Manolita Chen y el Bombero Torero ahora es una exquisita muestra de marketing televisivo. Eurovisión prefiere el espectáculo porque es lo que vende, lo mismo que las elecciones europeas, otra variante del festival eurovisivo, otro concepto de la visión de Europa, de la eurovisión. Al igual que pasa con el evento musical, a la Eurovision política se evían a concursar candidatos que son restos de serie, desechos de tienta, o aprendices de los que nadie se acordará pierdan o ganen. Nadie recuerda quien ganó Eurovisión el año pasado y nadie se sabe la lista de los comisarios europeos, tal vez porque casi todo el mundo piensa que las votaciones del festival están amañadas y que las de las elecciones europeas no valen para nada, ya que quienes mandan de verdad en Europa no están en el Parlamento. Ha comenzado la campaña y cada partido ha puesto en el cartel a su mujer barbuda, su forzudo o su propio enano de la orquesta Mondragón. Cuando la política deja de ser un arte lo que importa es el espectáculo

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Brujería

Las brujas fueron personajes peculiares e incomprendidos, situados al margen de la sociedad, dotados de una capacidad poco común para relacionarse con la naturaleza, dotes de adivinación, manipulación y alcahuetería. La Celestina fue una de nuestras brujas de manual. En este grupo de iniciados en la nigromancia y las artes oscuras, de los que se sienten perseguidos sin razón, presa de una caza de brujas, quiere incluirse ahora don Ángel González, portavoz de IU en la Junta General del Principado que acaba de ser condenado a siete años de inhabilitación acusado de practicar malas artes de alquimia administrativa con la adjudicación de ciertos contratos para colocar monolitos en homenaje de las víctimas de la represión franquista. González insiste en su inocencia y se aferra al escaño como las brujas se aferraban a su escoba para salir volando si llegaba el Santo Oficio. Cada cual tiene sus amuletos de la suerte y el del portavoz de IU es el aforamiento, ese estupendo invento legal que, por arte de magia, hace que no todos seamos iguales ante la justicia. Tal vez Ángel González no pase de ser un aprendiz de brujo muy torpe y confiado o, por el contrario, sea un chamán muy sobrado al que han pillado con las manos en la masa antes de que el truco estuviera perfectamente disimulado. Tal vez don Ángel era un brujo novato cuando se hicieron aquellos discutidos contratos que se puso a celestinear porque se sintió a salvo de cualquier peligro protegido por ese manto de seguridad que da el poder. Sea lo que sea lo cierto es que su caso ha pasado por los tribunales con abogados, jueces y fiscales que han dictado una sentencia argumentada. Responder a esa condena con la cantinela de que el juez y el fiscal son oscuros representantes de la moderna Inquisición es caer en el mismo error que está dejando la Justicia española hecha unos zorros a fuerza de desacreditar a sus representantes cada vez que condenan a un político. Poner pie en pared, agarrarse al escaño y defenderse a manotazos invocando oscuras conspiraciones y hasta de la memoria de los muertos enterrados bajo los monolitos es un gran error de táctica y de estrategia. Si el diputado quiere defenderse deje su cargo, déjese de trucos y trabalenguas y dé ejemplo de actuar como un paisano que no tiene nada que ocultar. Si finalmente es exonerado, su valor cívico y político se habrá multiplicado y ganarán todos. Algunos pensamos que la izquierda era otra cosa, no un grupo más de participantes en este aquelarre cotidiano de caraduras. Lo mismo vivíamos hechizados.

Peso

Las últimas encuestas del CIS dicen que PSOE ha perdido aún más peso electoral en España del que ya no tenia tras las últimas dietas de votos a las que fue sometido. La izquierda oficial española es un somalí en huelga de hambre que trata de presentarse al campeonato del mundo de los pesos pesados sin ninguna consciencia de estar en los huesos. No sé si en Gijón hay cálculos estadísticos sobre las previsiones de voto de la ciudadanía en las municipales que se celebran dentro de un año. Supongo que nadie tendrá la bondad de ponerse en contacto con un servidor para confirmar o desmentir tal hipótesis demoscópica, pero yo no descartaría que los paseos de los socialistas en busca del voto callejero se vayan a convertir en un ejercicio tardío e inútil, capaz de acentuar aún más la delgadez extrema de sus expectativas electorales. Ellos buscan hacer músculo social y lo mismo se encuentran con unas agujetas de pronóstico y urnas más funerarias que electorales, llenas de las cenizas de papeletas quemadas por la indiferencia. Lo único cierto, lo que uno percibe en la calle, en esas mismas calles que el PSOE pisa nuevamente a ver si encuentra gente conocida, es que a un año de las municipales el rumor de la calle es que Foro volverá a ganar y esta vez lo hará con mayoría propia, sin necesidad de muletas para caminar. El hormiguero de 2011 es un agresivo termitero que se ha comido buena parte del granero de votos de las cigarras socialistas, esas que creyeron que la historia era un un pasillo de dirección única por el que ellas transitarían en olor de multitudes hasta el fin de los tiempos. El CIS avisa de lo contrario en España y los mentideros alertan de lo mismo en Gijón porque la inercia que mueve las masas electorales siempre va en beneficio de quienes están en el poder. Y no es que uno se fie mucho de las encuestas que cocina el gobierno (este o el que sea), pero sí ha aprendido a tomar nota de las encuestas que salen de las barras de los bares y las colas del pan. Ahí se vislumbra para el PSOE de Gijón un futuro de desnutrición social y pérdida grave de peso electoral, salvo que alguien tome medidas. Veremos.

 

Cachopos

Sandoval ha sido al Sporting de Gijón lo que el cachopo es la gastronomía: una simpleza. Ninguno de los dos aporta nada nuevo a sus respectivas disciplinas, pero ambos han conseguido mantenerse en el candelero a base de hacer de la necesidad virtud y de la repetición y la falta de originalidad sus señas de identidad. Sandoval lo ha conseguido a base de un discurso más propio de un vendedor de quincalla del Rastro que de un entrenador formado y con criterio. No hace falta ser un faltosu como Mourinho o un filósofo cursi y redicho como Valdano, pero entre ambas cumbres de manierismo futbolístico hay un término medio de normalidad al que el señor Sandoval no llegó nunca. La receta del sandovalismo dialéctico ha sido el discurso repetido, el discurso-cachopo muy rebozado, sazonado y relleno con el surtido clásico de disculpas, populismo, colores, malditos árbitros, guiños a la afición, victimismo y menciones a las glorias pasadas en las que él no tuvo arte ni parte. De la misma forma que la única originalidad que el cachopo puede aportar a la gastronomía es un tamaño descomunal y grotesco, propio de una dieta de hombres de las cavernas, Sandoval hizo que su discurso post-partido fuera cada fin de semana más torrencial y repetitivo, tan enorme como un cachopo de circo, consiguiendo que el creciente tamaño de sus disculpas y las bondadosas casualidades de algunos marcadores ocultasen la total inconsistencia de su receta futbolística. Ya que el ex entrenador sabe de hostelería, no es previsible que el restaurante de la familia Sandoval en Humanes haya sido merecedor de una estrella Michelín a base de cocinar platos tan elementales como el cachopo. Algo más refinado habrá en la carta de ese establecimiento que haya servido para ganarse los galones internacionales. El Molinon y los gourmets franceses tienen mejor paladar que el que se les supone, por eso Sandoval y el cachopo tienen una trayectoria limitada. La receta del cachopo es tan básica como la del fútbol de Sandoval, por eso ambos son platos secundarios, muy celebrados de tarde en tarde para forrar con los amigos, pero cargantes como dieta única, cotidiana y repetida. De momento, el cachopo sobrevive a Sandoval y Sandoval puede que se dedique una temporada a preparar cachopos.

Celebraciones

El sábado fue el dia de la Libertad de Prensa y el domingo el de la Madre. Qué fin de semana tan intenso. La historia cría los grandes estandartes de la civilización y el calendario de celebraciones fatuas los junta. Tal vez no haya dos conceptos más sacralizados y vapuleados al mismo tiempo que la libertad de prensa y la maternidad. Los políticos en general aseguran procurar el bienestar de las madres, salvo que sean madres adolescentes, solteras, divorciadas, lesbianas o inmigrantes. Todos los partidos dicen partirse el pecho por la libertad de los periodistas, salvo de los que hablan mal de ellos. En general todos amamos la libertad de prensa y a la madre que nos parió. Tal vez no por este orden, pero aseguramos hacerlo con la misma intensidad y no admitimos bajo ningún concepto que nadie ponga en duda la integridad y honradez de ambas, hable mal de ellas o las ataque. Pero eso no quiere decir nada porque los más abyectos criminales del mundo tenía complejo de Edipo y llevaban flores a su madre acto seguido de descuartizar a unos vecinos y enterrarlos en el jardín. Quienes se han postulado como los demócratas más puros y de mejores intenciones han ejercido tarde o temprano como censores de prensa, bien por medio de la chequera o de la tijera. Cada uno cree que su madre es la más buena del mundo de la misma manera que piensa que su concepto de la libertad de prensa es el más atinado y liberal. Ambos grandes principios que definen nuestra democracia y nuestro sentido de la humanidad respectivamente, tienen su fecha señalada en el calendario de las celebraciones institucionalizadas. El día de la Libertad de Prensa es a estas alturas como el día de los difuntos en el que se recuerda con aflicción los periódicos cerrados, las emisoras de radio clausuradas, los canales de televisión manipulados, los miles de periodistas en paro o cobrando sueldos de risa. El Día de la Madre es otra gloriosa pandorga que se salda con varias bolsas del Corte Inglés y masivas comidas familiares durante las cuales hay muchas madres que reniegan de serlo. Libertad y madre no hay más que una y las echamos de menos cuando ya no están. Lo mismo necesitaban algo de dedicación y cariño durante los 364 días restantes.

Luanco

Tal vez haya que dar a Luanco el Premio Príncipe de Asturias de Pueblu Ejemplar de 2014. Es encomiable que su ciudadanía haya tenido fuerza suficiente para obligar al Ayuntamiento a no contratar a Kiko Rivera, presunto artista llamado antes Paquirrín, para ofrecer un presunto concierto en esta hermosa localidad. El personal considera con razón que aquí se financia ya a demasiados gloriosos inútiles como para unir a la nómina de subsidiados al singular hijo de la Pantoja. Soportamos ya sin remedio una lista interminable de pincha-nóminas, pincha-empresas, pincha-vidas, pincha-colegios, pincha-futuros o pincha-hospitales como para tener encima que reírle las gracias a un pinchadiscos. En Luanco se han plantado y han conseguido lo que querían. Bien por ellos. Aquí en Gijón nos hemos quedado tan anchos con el anuncio de que Alaska será la pregonera de las fiestas de Begoña. Supongo que tal honor se lo debe Olvido Gara a su profunda relación con Gijón o que alguien nos descubrirá que Mario Vaquerizo tiene parientes en Pinzales. Estamos a la espera de tales revelaciones para comprender a qué se debe esta atinada decisión del departamento muncipal de Festejos. Supongo que a los de Luanco no se la habrían metido doblada pero aquí hemos tragado hasta la atrás, tal vez porque ante el temor de volver a escuchar a Massiel o a Arturo Fernández cualquier otro horror es preferible. Ya que el 1 de Mayo no pasa de ser una vacía procesión de rogativas para que llueva empleo y seguimos en la más pertinaz de las sequías, ya que vuelven las procesiones con legionario, las manifestaciones con palizas, los festivales benéficos, los tele-maratones y el No-DO en forma de telediario, a los ciudadanos de Luanco y de todas partes nos queda poca tela que cortar salvo en tener algo que opinar sobre si las fiestas de nuestro pueblo van a ser famosas por la actuación de un gañán medio analfabeto. Y por ahí no se pasa. Bastantes conciertos vamos a tener que escuchar estos días a cargo de los pinchadiscos de la política que optan a un puesto de cinco años en el parlamento de Eurovisión a base de volver a colocar el disco rayado de siempre. La mayoría de ellos tienen una trayectoria y una formación artística tan sólida como la de del hijo de la Pantoja y mucho menos público, así que todo es ponerse y tomar nota de la rebelión ciudadana contra quienes hacen ruido y viven del cuento. Se empieza por largar a Paquirrín y se termina por echar a los demás. Luanco solo es el principio.

Enaltecimiento

Paseando anoche por Facebook encontré  el comentario de un energúmeno que, sin asomo de pudor, pedía la “electrificación” de las vallas de Melilla para evitar que “los negros” sigan hiriendo a guardias civiles. Uno es poco dado a polemizar con cabestros de esta especie, pero el comentario me pareció tan grosero que opté por denunciarlo a Facebook, además de bloquear de mi entorno al individuo apasionado por los métodos de tortura nazis y la electrónica recreativa. Para mi sorpresa la respuesta de Facebook fue aún más vergonzosa que el comentario del supremacista blanco: “el comentario no vulnera las normas comunitarias de FB”, y por tanto su autor no será obligado a retirarlo. La moralidad norteamericana consiste en tachar tetas, culos y palabras feas, amén de espiarnos a todos y seguir con especial atención a cualquiera que haga “enaltecimiento” de ciertos modelos de terrorismo. Tienen suerte todos aquellos que añoran la vuelta de los campos de concentración franquistas,  hitlerianos o de cualquier índole ya que esa pornografía ideológica y racista no ofende a los gestores de FB. Ya lo saben los interesados.

Plátano

Comerse un plátano contra el racismo parece haber sido gesto suficiente para que medio país esté convencido de que hemos conseguido sacudirnos la caspa intolerante que aún cubre nuestras espaldas. Nada de hablar de monos, negritos, chinitos, moros o sudacas cuando nos cruzamos con seres humanos de otros continentes. Se acabaron esas expresiones despectivas y xenófobas. La dieta contra la intolerancia incluye desde ahora y todos los días un plátano contra el racismo, alimento completo que además de aportar vitaminas y minerales, tiene la virtud de borrar nuestros prejuicios raciales. Claro que todo este despliegue publicitario de buen rollo, toda esta viralidad, todos estos famosos zampando bananas en la televisión y en las redes sociales se deben a que el plátano insultante se lo han lanzado a un futbolista no a un inmigrante cualquiera, y es fácil sacar pecho defendiendo a una estrella de deporte porque se supone que ese no nos quitará el empleo. Supongo que nadie aceptará la propuesta de pegarse un tajo con la cuchilla de una concertina de Melilla en solidaridad con los subsaharianos que saltan a diario la valla de Marruecos. La política de gestos está muy bien siempre y cuando no implique más que el esfuerzo justo. Así que aquí seguimos poniendo negros en la puta calle mientras nos forramos a comer plátanos. Enhorabuena a la industria platanera canaria. En el PP el gesto progre de la semana  ha sido comerse a Aznar con piel y todo para que los espectadores pensemos que ese señor cabreado, broncas, almorranero y sieso metido después de los 60 a vigoréxico y políglota con acento de Texas, ya no forma parte del denso menú ultraderechista con el que los populares se presentan a las elecciones. Aznar, tantas veces lanzado contra los españoles con la misma saña y mala idea que el que lanza cacahuetes a los monos o a los jugadores de fútbol oscuros, es ahora un alimento que debe ser devorado por Rajoy  y compañía para dar sensación de que los tiempos han cambiado y que este PP ya no admite en sus filas a extremistas bananeros. Nos siguen tratando como a simios aunque nos llamen de usted.