Alegría

Cuando la vicepresidenta Soraya dice que ve a la gente alegre por la calle no se para a pensar que lo que puede estar viendo realmente es gente borracha, o empachada de ansiolíticos. Gente que bebe para levantar el ánimo ante la imposibilidad de cambiar nada o porque su equipo ha ganado alguna competición y eso llena los bares y estimula la economía con más decisión que cualquier Consejo de Ministros. Se ve poco la alegría de la que habla Soraya porque existe una generalizada certeza de que ni el PP, ni el PSOE, ni IU, ni nadie; ni los antiguos, ni los nuevos, ni estos misioneros pardillos que dicen las verdades del barquero en las televisiones, van a ser capaces jamás de hacer que la política y la economía o los mercados bailen al son de los ciudadanos. Las redes sociales no son Bruselas y Bruselas es un paraíso fiscal y político, un agujero negro ideológico del que nadie vuelve. Por eso y por lo demás ningún candidato ni candidata hará que yo salga mañana de casa a votar. Ni en blanco. Mi voto es lo único de lo que aún puedo disponer a mi antojo y al igual que haría con los ahorros si los tuviese, prefiero dejarlo debajo del colchón. Porque las urnas convierten los votos en cheques en blanco, lo mismo que las pensiones de los viejos se convirtieron en ceniza al paso de las preferentes. Como no soy uno de los ciudadanos alegres de Soraya me quedaré en mi casa viendo pasar las horas que nos llevan a cinco años más de europarlamentarios que viajan en clase preferente, cobran en un mes lo que un votante gana en un año y están más pendientes de atender a los enviados de los grupos de presión internacionales que de saber lo que le pasa a la gente que no está tan contenta como dice Soraya o que no solo se conforma con que el PSOE nos haya demostrado únicamente que son menos machistas que el PP. La UE lleva años imponiéndome la abstención como norma económica, así que no se extrañará que ahora sea yo quien la practique como derecho. Además, la euroabstinencia acaba por hacer que uno se cabree y uno no va a una fiesta cuando está de mala hostia, aunque sea la fiesta de la democracia que Soraya ve por todas partes.

 

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Un pensamiento en “Alegría

  1. Estando basicamente de acuerdo contigo, yo si votare manana, jaime. Todo es inutil, lo se, pero votare para ejercer el derecho al pataleo. Y porque creo que a los duenos del sistema les da igual que la gente vote o se quede muy digna en su casa (nada va a cambiar para ellos), aprovechare ese minimo resquicio que nos dejan para expresar mi derecho al pataleo contra el partido unico en cualquiera de sus dos versiones (neosagastianos o neocanovistas).

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