Salvadnos

Mariano Rajoy guasapea con las lumbreras mediáticas de “Sálvame” aunque casi no habla en el Parlamento, no admite preguntas en las ruedas de prensa o las convoca para hablar a través de una pantalla de plasma. Tal parece que el presidente considera más prioritario comunicarse con alguno de los chacales de dientes blanqueados que adornan las tardes de Telecinco, que acudir al Congreso a explicar lo de Bárcenas, lo del paro o lo de las pensiones. Seguramente Rajoy crea que, aparte del grasiento y ofensivo Marhuenda, los únicos periodistas fiables de España sean los que integran el selecto elenco de “Sálvame”. Estos detalles que parecen anecdóticos son importantes para hacernos una idea de quien gobierna en España y de donde proviene su apreciación de la realidad, del respeto que siente por la opinión pública, el Parlamento y su electorado en general, salvo que se demuestre que quienes aplauden a Rajoy son básicamente las mismas personas que disfrutan cada tarde con la casquería de “Sálvame”. El presidente del Gobierno de España no se molesta en esconder que tiene como referentes periodísticos el diario “Marca” y “Sálvame”, (además de “La Razón” y el Telediario de La 1, por supuesto) de manera que no hay razones para no sospechar que estos modelos informativos de analizar la realidad de España se trasladen también a los criterios ideológicos con los que Mariano y su tertulia ministerial gobiernan España. Puestos a elucubrar e ir un paso más adelante, conociendo los gustos mediáticos del primer ministro de España, no sería de extrañar que Rajoy también haya llamado de incógnito al programa “Entre todos” de Toñi Moreno para hacer un donativo de 50 euros con el que contribuir a sufragar el pago de una prótesis dental para algún jubilado que llora desde el tresillo familiar. Entre constatar todo esto y llegar a ver a Paz Padilla ejercer de portavoz del Gobierno solo hay un paso porque, al fin y al cabo, cada vez es más complicado encontrar diferencias entre personajes como José Ignacio Wert y Kiko Matamoros, entre Carmele Marchante y Ana Mato, o entre Kiko Hernández y Ruiz-Gallardón. España es un patio de vecindad televisado en el que cada vez resulta más complicado ver la línea que separa a los macarras de los tipos que se visten por los pies, a los periodistas de los juntaletras y a los políticos de talla de los caciques. Que alguien nos salve de todo esto, por favor.

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Un pensamiento en “Salvadnos

  1. Hubo reyes que dejaban a veces gobernar a sus bufones y Mariano es el bufón de los reyes del capital, él y su troupe de gobernantes, bufones sin gracia que se entienden con lo más casposo de los medios. Vivimos en un país de ignorantes que premia con su audiencia a quienes percibe en su nivel. Una sociedad que paga cientos de veces más a famosillos y futbolistas que a científicos y eruditos, se deja gobernar por bufones, Así nos va.

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