Palabras

No sabemos qué deciros. Ni a los vivos, ni a los muertos. Y no será porque la muerte no nos saque la vena adjetivadora: brutal, dantesco, horrible, dramático, desgarrador. Contar lo que ha hecho la muerte nos lleva del reporterismo descarnado a la poesía macabra dando pinceladas de ciego, pero nada sirve para contar lo que ha pasado este fin de semana en un pueblo de Burgos y se ha llevado por delante a seis personas de las que teníamos noticias, a quienes conocíamos de lejos o de cerca. Nada hay que decir, no se puede decir por más que uno busque palabras ajustadas al duelo; no se puede decir porque la muerte es sustantiva y adjetiva al mismo tiempo. Su rotundidad no deja margen a explicaciones ni a añadidos. Su modus operandi es variado, pero el resultado es siempre el crimen perfecto. Por eso es inútil querer deciros algo ante quien ya os lo ha dicho todo. No vale de nada decir que lo vuestro ha sido prematuro, desgarrador, salvaje o cruel. Con leer vuestros nombres y edades, los adjetivos son ociosos. Palabras ociosas. Y eso que la muerte nos hace hablar de la vida como nunca antes lo habíamos hecho, arrepentidos de dejar abierto el grifo de los minutos como si el agua no se acabase nunca. De pronto hemos caído en la cuenta de que cualquier día de estos puede ser el último y pegamos el culo contra la pared para no caer por el barranco, casi pidiendo disculpas por hablar a veces de la vida con tanta ligereza y despilfarro. Y tampoco sabemos qué decir a los supervivientes porque intuimos que la vida es para ellos un castigo desde ahora, porque habrían preferido no salir a flote del naufragio, porque no hay vida capaz de llenar el vacío de tanta muerte junta. Vivir no es siempre el mejor plan y en eso la muerte también nos lleva la delantera porque enseña todas sus cartas, hasta las que no ha llegado a jugar. Los supervivientes sois náufragos, por eso no sabemos qué deciros tampoco a los vivos. Ahora la esperanza es un lujo, una ingenuidad o un simple placebo, una medicina falsa porque, como está escrito, solo somos el tiempo que nos queda.

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Un pensamiento en “Palabras

  1. Una desgracia tremenda, pero creo q a loa familiares hay q darles mucho ánimo y esperanza y Q luchen por aprender a vivir esta vida nueva que va a ser sin duda muy dura, que ellos estén vivos será por algo y ese algo será porque tienen más familiares q les quieren y q les necesitan, padres, madres, hermanos, amigos, abuelos, etc, si ellos hubieran fallecido también el dolor se extenderia mucho más asi q mucha mucha fuerza a todos para seguir adelante junto a toda la gente, seguro q es mucha, q os quiere

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