Lección

Los alumnos y alumnas del colegio Montedeva de Gijón (antes Ursulinas) son gente bien educada. Uno no sabe qué índice de suspensos y repetidores tendrá este centro concertado, pero sí me ha quedado claro en los últimos días que en educación para la ciudadanía, la solidaridad y el saber estar, este alumnado saca un notable alto. Y se lo han ganado cuando han puesto pie en pared y se han manifestado contra lo que han entendido como el despido injusto y salvaje de uno de sus profesores. Por si no lo saben, y resumiendo, este señor denunció que la empresa propietaria del centro había hecho unas obras sin licencia y que esas obras habrían provocado grietas en la estructura del edificio, precisamente en un comedor. Así que el maestro entendió que las lecciones más válidas se dan con el ejemplo, y procedió a denunciar lo que consideraba un grave riesgo para sus alumnos y para el resto de esa comunidad educativa. La empresa ha considerado esta actitud del docente como injuriosa y perjudicial para los intereses del centro y le ha puesto de patitas en la calle. Resulta que lo perjudicial para el centro no es hacer chapuzas, sino denunciarlas. Uno no gana para sorpresas. La empresa, muy en la línea general del empresariado más montaraz, convirtió este despido en un aviso a navegantes y un escarmiento en cabeza ajena dirigido a cualquier otro profesor que tuviera en mente sacar los pies del tiesto en el futuro. Pero, por suerte, quedaban los alumnos. Esos adolescentes que han dejado de ser niños para ir a la cárcel pero no para votar, esos aprendices de todo a quienes a veces tratamos como a idiotas porque ni hablan ni piensan como nosotros, los presuntos adultos, esos que parecen no enterarse de nada salvo de lo que pasa en su teléfono móvil, salieron a la calle en defensa de su profesor porque así se lo pidieron sus tripas, su sentido de la justicia más elemental y, paradójicamente, la educación que hasta ahora han recibido en el mismo colegio en el que vieron como, de pronto, se castiga a quien dice la verdad y se alienta el miedo a la vedad. Educar en valores es algo más que quitar o poner asignaturas de un currículo. Educar en valores es estimular a hacer en cada momento lo que uno cree justo en conciencia. En esta difícil disciplina de manejar la justicia y la verdad la lección magistral la han dado los alumnos. Tomenos nota.

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