Chorizo

 

Es difícil vivir tranquilo en su país donde siempre hay que estar a favor o en contra de algo o de alguien. Hay que ser del Madrid o del Barcelona, de los moros o de los cristianos, del novio o de la novia, de la playa o de la montaña. La última es tener que ser de un anuncio. A saber: o eres de Campofrío o eres Loterías del Estado. Pues bien, uno lamenta decir que ambos me parecen la misma especie de bazofia ideológica metida con la ayuda de una abundante dosis de la infalible vaselina navideña, ese lubricante que hace pasar los camellos por el ojo de la aguja y los engendros publicitarios por anuncios de calidad. El de la Lotería es un monstruo publicitario casposo y polvoriento que apela a volver a la rancia Nochebuena del pueblo, con brasero de carbón y pedos sofocados en familia con el fin de juntar calor humano para ahorrar calefacción en un país donde la electricidad es un lujo. El de Campofrío es una pieza con afanes cosmopolitas y modernillos, colorido almodovareño, personajes más vistosos y menos apolillados, que reivindica lo español “manque” duela. Dirige el spot una señora que vive en Gran Bretaña. Patrocina el pincheo y la entrega de diplomas de extranjero una empresa que, como ya sabrán ustedes, tiene la mayoría de su capital en manos de inversores chinos y mexicanos. Colorines aparte, ambos anuncios se sustentan en un canto a la misma España: almorranera, cejijunta, cabreada, arruinada, pero orgullosa de su roña y sus sabañones, encantada de dar de comer a quince con la ración de tres y de poder estar hasta las mil en un bar con el suelo lleno de serrín y cáscaras de mejillones. Las dos películas cuentan la misma historia. En la primera solo faltó incluir un desfile de la Legión para reforzar más “lo nuestro”. En la segunda podrían haber rematado la faena haciendo que la Lampreave fuese en realidad una camello de farlopa que vende rayitas al personal para superar el bajón de ser español y seguir adelante. En otros tiempos las depresiones se curaban con un coñac que se llamaba “asaltaparapetos” y nosotros somos descendientes de esos recios españoles con el orgullo íntegro y los calcetines llenos de tomates. Vistos los dos anuncios en estas navidades de Bankia, Blesa, los Aznar y sus cortijos, las cuentas negras del PP, infantas protegidas y otras españoladas por el estilo, queda claro que ambas empresas buscan españoles dispuestos a presumir de vivir en un país en el que el chorizo es la seña de identidad nacional del Rey hacia abajo. Y el que sea sensible que se vaya del pueblo o se haga extranjero, coño.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s