Mandelandia

Admirado y difunto señor Mandela. Se ha puesto de moda el negro, de pronto. Sepa que desde que usted ha muerto la solidaridad es una mercancía de acceso global que se vende entre los souvenires de todos los kioskos que hay desde Soweto a Nueva York, y la tolerancia es una infusión mágica que se bebe en un taza de porcelana que cuesta un euro y  lleva la cara de usted pintada en medio. Solo hay que pasarse media hora navegando en Facebook para convertirse en el mayor luchador por los derechos civiles y la igualdad que se ha conocido en el barrio. Basta con poner “me gusta” en las galerías de fotos de su vida bien elegidas por los expertos en marketing periodístico. Todos los telediarios entrevistan a miles de personas que, como ocurre con motivo de todas las necrológicas de Guinness, tienen sus cinco minutos de gloria gracias al muerto. A usted, que es un muerto de alto valor añadido. El mundo es mejor, señor Mandela, gracias a que usted se ha muerto. Si hubiera seguido vivo otros 95 años nadie se habría acordado de usted, de sus luchas, de su integridad, de su coraje, de su capacidad de diálogo, de su sencillez y de su humanidad de campesino. Si usted hubiera seguido vivo nadie habría echado cuentas de que hasta el año 2008 su nombre formaba parte de la lista de terroristas elaborada por el departamento de Estado de los USA. Pero gracias a su muerte, a Facebook y a los informativos de gran despliegue presentados desde su capilla ardiente por las estrellas mediáticas de cada emisora, este mundo ha dejado de ser un parque temático de la discriminación. Se terminaron las hambrunas del Cuerno de África, los diamantes de sangre, la trata de niñas inmigrantes en los mercados de la prostitución, de niños en los falsos mercados del fútbol. El mundo es Mandelandia, un lugar sonriente, sensible con los débiles, acogedor con los diferentes y dispuesto a dejar atrás siglos de canibalismo de cuello duro. En Mandelandia se suprimirán las cuchillas que afeitan a los africanos que tratan de saltar las vallas de Europa, las multinacionales del medicamento dejaran de especular en África con los precios de los retro virales del VIH, el FMI y el Banco Mundial condonarán la deuda de todos los países, y las pateras serán pronto una imagen tan antigua como la de los galeones con esclavos cargados de cadenas cruzando el Atlántico.

Ahora todos somos Mandela menos usted. Por fin lo consiguió. Es una pena que no haya podido vivir para verlo.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s