A la cola

Las colas de este fin de semana para comprar el libro de Belén Esteban fueron solo superadas por las colas de quienes se presentaron a una oposición de celador de hospital. Los informativos de televisión han hecho reportajes muy humanos y costumbristas al calor de ambos eventos. El periodismo actual consiste en sacar gente por la tele  hablando de lo que se tercie: el independentismo catalán, el paro o  la vida de Belén Esteban. El caso es llenar minutos y “dar color” como dicen los teóricos del periodismo.  La diferencia es que al final de una de las colas había libros para todos y la presencia de la mutante princesa del pueblo firmando ejemplares, tal vez con un aspa. Al final de la otra cola no había un empleo para casi nadie, porque se convocaban doscientas y pico plazas para más de treinta mil aspirantes. Tal vez sea esta otra de las peculiaridades de la “marca España”, su incapacidad para cubrir las demandas más básicas de los ciudadanos, como el trabajo, pero su enorme fertilidad para producir basura de todo tipo: comida basura, televisión basura, libros basura, líderes basura y trabajos basura. Belén Esteban y el paro surgen de este montón de basura que es España y la gente corre a las librerías a comprar un montón de papel que hubiera tenido un final mucho más honroso como tisú de uso higiénico. Además, puede que muchos de quienes esperan cola para salir del paro lo hagan mientras leen las memorias de Belén Esteban. Se cierra así el círculo que termina por definir este país en el que siempre hemos sido tan proclives a hacer cola para casi todo. El problema es que, a partir de ahora, el Gobierno impondrá unas multas terribles a las personas que hagan grupos en la calle excepto para manifestarse contra el aborto. Estas restricciones a las colas pueden poner en peligro la carrera literaria de Belén Esteban y hacer más aburridos los telediarios. Lo que que parece cantado es donde habrá cada vez menos gente es en las colas para votar.

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2 pensamientos en “A la cola

  1. ¿Quién dice que en España no se lee? ¡¡¡Sabrán ellos!!! ¿Qué indican si no esas colas de ´´avidos lectores para no quedarse sin la última joya literaria…?
    No cabe duda:la roña nos invade, o como diría mi amigo, “a cousa vai collendo excremento”.

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