Aurora

Mi madre cumplió 81 años. Mi madre, Aurora, ha tenido la gentileza de librar a sus cuatro hijos de la obligación de las celebraciones, agasajos y escenificaciones cansinas del amor filial de las huye como del demonio. Pocos cumpleaños ha querido celebrar porque dice que todos le recuerdan al de  “Mamá cumple cien años” de Carlos Saura. Y por si evocar la visión de Rafaela Aparicio en parihuelas y por los aires no fuera suficiente para abortar cualquier intento de homenaje, nuestra madre nos remacha con otra de sus sentencias disuasorias: “el añu tien 365 días, fíos, así que volver mañana que hoy estoy muy a gusto en mi casa”. Y se acabó. Cuando Aurora tendría unos 40 años, calculo yo, y nosotros le preguntábamos por su edad ella contestaba con un rotundo “tengo 92 años”. Uno, que es el primogénito, se reía de la ocurrencia surrealista, mis hermanos más pequeños lloraban aterrados ante la revelación de tener una madre más vieja que su propia abuela, y aquello no pasaba de ser una payasada. Sin embargo, siempre me ha quedado la duda de si mi madre no estaba revelando la edad que sentía en su interior de mujer con una inteligencia, capacidad, curiosidad e intereses que fueron castrados sin piedad por un tiempo en el que ser madre y esposa lo cubría todo. La suerte de que madre sólo haya una es que a nosotros nos ha tocado Aurora. En un sorteo de madres, este sería el premio gordo porque mi madre, nuestra madre, es mucha madre. Ella nos ha enseñado a resistir contra toda esperanza, a negociar con la vida, a disfrutar de los frisuelos y de los libros, del cine antiguo, de los crucigramas, de les patates con verdura y de su magistral recreación de la tarta de la Pondala. Nos enseñó a cantar coplas de Marifé de Triana, a reírnos de la solemnidad, a no juzgar, a tener compasión, a no meternos donde no nos llaman, a desconfiar de lo fácil y lo aparente, a sabernos “fios de probe” sin sentir vergüenza por ello y a memorizar la frase que ella aprendió de su madre: “manos que no dais ¿qué esperáis?”. Ya sé que la mayoría de ustedes piensan cosas parecidas de su madre, pero es que uno, como dijo Umbral, ha venido aquí a hablar de su libro, o sea, de su madre. Y es que mi madre siempre dijo que prefería recibir las flores antes de su funeral, así que aquí queda este ramín bien fresco. Que sea por muchos años más, Auro querida, 92 como poco.

Anuncios

2 pensamientos en “Aurora

  1. Jaime, Nacho y Pachi, precioso. Yo perdí a la mía hace medio año (fijaos, el día del cumple de mi hija), y no hay un solo día que no necesite hablar con ella. Mamá, te quiero.

  2. estoy de acuerdo contigo ,ye única nunca me perdí cuando hablaba por la radio con Pachi,k sabia e inteligente echo de menos sus comentarios y su forma de decilos

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s