Cuentas

Si la asignatura de religión va a tener en breve el mismo valor académico que las matemáticas, la Santísima Trinidad dejará de ser un dogma para convertirse en un teorema. Tal vez Dios sea el cateto (con perdón) y el Espíritu Santo la hipotenusa, el caso es que el misterio no pasará de ser ecuación y todos tan contentos. Los ateos dejarán de serlo sin querer, ya que si saben mucha aritmética tendrán, de rebote, matrícula de honor en asuntos de teología. Esto lo que el ministro Wert debe entender por el diálogo entre fe y ciencia. Siguiendo esta reducción al absurdo de la ley de educación del PP, Albert Einstein podría haber sido Papa de Roma, ya que si Dios tuviera que elegir a alguien que mejor entendiera los misterios del Universo no optaría por un clérigo sino por un físico de categoría, al menos esto es lo que haría si se ajustase a los criterios educativos del PP. Los que somos de letras y apenas somos capaces de recordar cómo se hace una regla de tres (de raíces cuadradas ni hablamos), vamos a tenerlo crudo para pasar el filtro a las puertas del cielo. Puede que el mismísimo San Pedro, que era un pescador analfabeto de Galilea, sea relevado de sus altas responsabilidades como portero de los cielos al no dar el nivel requerido en el manejo del ábaco y la calculadora. La multiplicación de los panes y los peces no será un milagro, sino un caso de economía de escala. La conversión del agua en vino se analizará en clase de química de la ESO como un ejemplo de alteración molecular de los elementos, y la peor blasfemia posible será no saberse de memoria la tabla periódica.

Tenemos que agradecer al Gobierno y a los obispos que hayan simplificado tanto las cosas en asuntos tan complejos, las creencias son números primos, el pecado son los decimales de la vida y la suma es una de las virtudes teologales. Ahora se explica uno por que en los ritos católicos todo son novenas, triduos, cuarenta días de penitencia, las doce tribus y los primeros viernes de mes. Todo está calculado en la mente de Dios y de Wert, incluso las dimensiones de nuestra paciencia que, al menos, debe estar superando ya la bíblica cuenta de las setenta veces siete. Y lo que nos queda.

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Un pensamiento en “Cuentas

  1. Lo que realmente me quema no es que pongan la religión a la altura de las matemáticas (qme ya me quema mucho), lo peor es la explicación que dan para cometer esta tropelía “Se hace en cumplimiento de los acuerdos con la Santa Sede”. ¿Acaso estos acuerdos están por encima de la constitución?.
    Estoy quemao, quemao, quemao.

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