Discapacitados

La sentencia popular que pronostica eso de que “primero se coge a un mentiroso que a un cojo” deberá ser revisada desde ahora, ya que este fin de semana ha quedado claro que los cojos son capaces de detectar y atrapar mentirosos con una agilidad felina. La manifestación de miles de personas discapacitadas por las calles de Madrid armados a un tiempo de sus amputaciones físicas y su integridad civil, moral y personal, ha sido suficiente ejemplo de cómo hay muchos ciudadanos que no están dispuestos a asumir con resignación alguna convertirse en los escombros de un sistema que paga prótesis de platino a los cojos notables y pone palos en las ruedas de las sillas de ruedas de los minusválidos corrientes.

La indignación que destila lo que se va cocinando en la olla express de la crisis produjo este fin de semana notables milagros. A saber: los ciegos ven con claridad meridiana la estrategia cicatera de don Mariano y su peña; los sordos oyen o leen en los labios de los ministros las mentiras que se les cuentan en los telediarios, y los paralíticos salen a la calle con inusitada presteza a proclamar que, como dijo el poeta, la curativa libertad “hará que nuevos brazos y nuevas piernas crezcan en la carne talada”. Los discapacitados de toda especie, ya sean psíquicos, físicos o del tipo que se quiera imaginar, se han hartado de posar en todas las fotos de las campañas electorales con la finalidad de dignificar el discurso mostrenco de algún candidato. Poner unos mongólicos, varios paralíticos, o un grupo de ciegos en los carteles de campaña garantiza votos y genera esperanzas. El problema es que ese mismo candidato que se hizo la foto por indicación de su jefe de prensa, cuando se sienta a gobernar se pasa por el forro todo lo prometido a los pobrecitos minusválidos. Es en ese momento cuando quienes fueron carne de propaganda electoral con flashes pasan a ser pulverizados en la trituradora de los Presupuestos Generales del Estado, hasta convertirse en picadillo de política social, en serrín electoral, en paisaje urbano de limosna.

La manifestación del domingo ha demostrado de largo que los discapacitados son muy capaces y, de paso, ha confirmado que todos estamos en manos de un gobierno incapaz de ponerse en el pellejo de sus ciudadanos, discapacitado en lo esencial y sin rehabilitación posible.

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2 pensamientos en “Discapacitados

  1. Sigo todos sus artículos y publicaciones. Admiro su manera de escribir y expresar sus ideas y opiniones, además de compartir la mayoría de las mismas.
    Pero soy madre de un niño con síndrome de down y al leer en el artículo de hoy el término “mongólicos” reconozco que algo me ha crujido por dentro y ya no he podido seguir leyéndole con el mismo interés y ganas.

    • Hola, Cos

      Soy padre de un chaval con Síndrome de Down. Lo adoptamos cuando tenía 8 años y ahora tiene 26. Se llama Nacho y su foto aparece en un post de este blog que se titula “Milagros. hijo”. El uso del término “mongólicos” trataba, precisamente, se reflejar el desprecio con el que esos tipos que nos gobiernan tratan a nuestros discapacitados. En todo caso, le pido disculpas si le ha ofendido su lectura.

      Gracias por su comentario y un saludo cordial.

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