Teles

Una diputada del PP con vocación de dama del ropero de caridad, alma de repartidora de la sopa de los pobres y entrañas secas de institutriz calvinista, se escandalizó el otro día en público y denunció con tono horrorizado y algo nasal de señora bien, las disolutas costumbres de algunos pobres de España que, válganos la caridad, se gastan el subsidio en ¡televisores de plasma!. Uno tiene que plasmar aquí su pasmo ante actitudes tan reprobables por parte de esta gentes, hatajo de desagradecidos, que en vez de gastarse esos dineros en bonos del Tesoro o en acciones preferentes de Bankia, van y lo funden en una tele de plasma para ver a Jorge Javier con toda su pluma y a Matamoros con toda su calva. Así va este país, señoría mía; qué razón tiene usted cuando reprueba estas actitudes tan poco edificantes de la clase de tropa. Ustedes, los que mandan, sí que saben gastarse los cuartos en cosas que merecen la pena, ustedes sí que tienen claras las prioridades presupuestarias. Pero es lo que tienen los pobres, señora diputada, que les da usted veinte pavos y se los gastan en vino, en putas o en televisores y se quedan tan contentos, sin atisbo de mala conciencia ni nada. No hay derecho. A ver si estos palmados aprenden de Goirigolzarri y compañía, que reciben 17.000 millones de euros del Estado para tapar los puros de Bankia y los tíos se los gastan en despedir a 6.000 trabajadores; o de Urdangarín, que se va de copas con el Rey y acaba multiplicando los panes y los peces y tiene ahorros en Suiza. Eso sí que es saber qué hacer con el dinero público, darle un uso productivo, incentivar la economía, ser previsores como la hormiga y no unos manirrotos como estos pobretes que, después de gastar por encima de sus posibilidades, tienen ahora la jeta de querer vivir sin trabajar y, para más inri, ver la tele de plasma con cargo a las arcas del Estado. Menos mal que usted y su partido, señora diputada, han asumido la dura pero necesaria labor al mantener a raya a estas hordas de parásitos, zánganos y pensionistas que han demostrado que para lo único que quieren que se les suba la pensión, se les bajen los impuestos y se les pague el paro es para comprarse un televisor. Qué vergüenza.

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