Autobuses

Se anuncian puticlubes en los autobuses municipales de Gijón. Se anuncian aunque, eso sí, con sutileza, de manera delicada, apelando a la memoria, no a los bajos instintos. Pese a ello, gran escándalo se ha armado en esta ciudad de tan finísima sensibilidad en todos los temas relacionados con el negocio del bajo vientre, asunto que, por consenso general, forma parte del capítulo de los vicios privados, pero que no debe publicitarse en los autobuses para que los niños no se escandalicen, al parecer. Esos niños que en una tarde ante la televisión ven sin pestañear decenas de  asesinatos en serie, violaciones, adulterios y tipos que esnifan hasta las rayas del arcén de la autopista. En esta ciudad en la que hace años se organizó un homenaje multitudinario a una reputada madame local que se jubilaba tras medrar durante décadas en el viejo negocio del fornicio, nos escandalizamos  ahora de que unos autobuses municipales publiciten negocios venéreos. El ‘fast sex’ y el ‘fast food’ forman parte de nuestra cultura de consumo, de manera que las putas y las hamburguesas tienen  derecho a tener su propio espacio publicitario y hasta nos precederán en los buses y en el reino de los cielos. La verdad es que a  uno se le da una higa todo este asunto porque considera que el ejercicio de escandalizarse requiere mucho esfuerzo y, por tanto, una actividad que debe vincularse a asuntos de mayor calado, más profundos. A uno le escandaliza la crisis de la minería, el recorte de la sanidad y la educación, la sistemática poda de nuestros salarios y nuestros derechos,  o el hecho de soportar que  la política que cambia nuestras vidas esté en manos de unos tipos cuyos programas electorales parecen provenir de una eyaculación precoz del cerebelo. Lo que más gracia me hace es que la tal polémica sobre los anuncios de mujeres públicas en los servicios públicas esté protagonizada por este monjil equipo de gobierno municipal, que se sigue moviendo entre la bisoñez, la gazmoñería y la incompetencia, que gobierna poco tirando a nada y que ha dedicado meses de su carísimo tiempo a elaborar una ordenanza municipal para multar a quienes hagan sus necesidades en la calle. Todas las necesidades que se pueda usted imaginar. Se les pasó incluir los autobuses, es lo que tiene viajar en coche oficial.

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2 pensamientos en “Autobuses

  1. Suscribo todo lo que dice el Señor Jaime Poncela en este artículo de su blog. Mis felicitaciones Jaime. Lo que tienen que hacer es legalizar la prostitución de una “puta” vez (valga la redundancia), y estoy seguro que eso vendría muy bien a las arcas del estado en estos momentos. Lo que hay es mucha hipocresía, si no hubieran dicho nada del anuncio ni nos hubiéramos enterado.

  2. Todo depende como entendamos las cosas. Ahora quien entendemos la prostitución como ejercicio de poder o maltrato de un ser sobre otro, sólo porque uno se denomine cliente y otra prostituta. o porque uno tiene una posición social que permite abusar de la otra, aunque pague por sus servicios. Y no hablo desde una posicón moralista, cada uno que resuelva su sexualidad como quiera y pueda. Hablo de los derechos de personas más desfavorecidas y desde ahí me parece bien que desde espacios públicos no se publicite dicho abuso. Hipocresia me parece defender los derechos de todas las minorías, de los desheredados del mundo, de los pobres, de los hostigados y por otra parte considerar la posibilidad de legalizar el abuso de una persona que está en situación de poder sobre otra que está en situación de precariedad o necesidad, sólo por el hecho de que pagues.

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