Semana

La calle estaba llena de senegaleses vendiendo relojes de colores y poniendo sonrisa de piano de cola a las negativas de los clientes europeos en crisis. Unos amables testigos de Jehová reparten unas revistas algo ajadas en las que aparece un Jesucristo muy atildado, con pinta de haber ido al barbero a retocarse las puntas de la melena. Unos cristianos de base sacaron una pancarta para indignarse contra un obispo montaraz que no les deja reunirse en un local eclesial. Les he dicho que se consuelen porque en ese bajo comercial húmedo y decorado con posters del Domund pasados de fecha, tampoco dejarían entrar a los senegaleses del reloj, ni a los de Jehová y, mucho menos, a cristianos que no están a la altura porque, como ellos mismos dicen, son de base. La calle estaba llena de otros indignados. A unos se les nota en las pancartas. A otros se les nota en la cara que va anunciando una úlcera de duodeno. A otros se les notará en breve porque la indignación va ganando altura, como las riadas, y pronto habrá que empezar a poner carteles en las esquinas con la leyenda “hasta aquí llegó la indignación en mayo de 2012” junto a un borde negruzco que quedará de recuerdo si algún día baja la marea. En la calle estaba cuando uno se ha puesto a pedir que le nacionalicen la pena que tiene en la barriga a todas horas, que el Estado se haga cargo de su amargura, de sus recibos y de su incertidumbre, y que lo haga con la misma decisión que se ha chupado los pufos de Bankia. Otro tipo mendigaba a gritos en una esquina, pero había dejado de pedir dinero: pedía sentido común. Unos jóvenes dejaron de pedir un futuro para pedir un presente. Una maestra agraciada con 50 alumnos por aula, profetizó que pronto se volverá a impartir Formación del Espíritu Nacional. Un alumno de primero de Universidad vaticinó que el año que viene dejará de pasar apuntes para pasar apuros. A mi médico se le acabaron las gasas en mitad de la consulta. Acabó de vendar a su paciente con papel higiénico (del Elefante, proveedor de la Casa Real). Por cierto, los Reyes no celebrarán sus bodas de oro y Carlos de Inglaterra se ha metido a hombre del tiempo en la BBC. Camila hizo de baja presión atmosférica con gran éxito. Qué semana.

 

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