Banderas

Esperanza Aguirre ha tenido un ataque de españolismo casposo y nos ha pedido a todos que nos envolvamos en la bandera de España para salir de la crisis. Lo dijo en vísperas del 1 de Mayo junto con la advertencia de que dejemos de hacer el griego porque eso da muy mala imagen. Como en los mejores tiempos de la autocracia, el boniato y el gasógeno, la dicharachera Espe nos sugiere que la enseña nacional es, cuando menos, una estupenda prenda de abrigo contra las tentaciones de protestar y andar por ahí cortando el tráfico Protestar no es de patriotas, es de griegos y ya se sabe que los griegos, aparte de haber inventado la filosofía y la democracia, han tenido siempre fama de depravados. Protestar no es español, es griego. Hace cuarenta años se decía que protestar era cosa de “agentes infiltrados” de la masonería internacional. No aclaró doña Esperanza si el uso de la bandera se lo recomienda a quienes se quedan sin casa tras ser desahuciados para que monten con ella tiendas de campaña, o propone que las damas del ropero parroquial confeccionen con nuestra gloriosa enseña nacional unos cómodos gabanes en rojo y gualda para vestir a la creciente población indigente que acude a los comedores de Cáritas. Como Ágata Ruiz de la Prada vea negocio en este filón de ropa colorista, la moda española volverá triunfar en todo el mundo.
Está bien que una de las más preclaras representantes del ultraderechismo castizo del PP recurra a la bandera de España para agruparnos a todos en defensa de esta crisis de la que, por cierto, ella sólo sabe algo de oídas. Y es muy curioso que lo haga precisamente ahora, un momento en el que la bandera de España no se respeta ni en Argentina, ni en Bolivia, ni en Alemania, ni en Francia, ni en Bruselas, ni en casi ninguna parte de Europa. Ahora que nuestros ministros se callan ante las órdenes que llega de todas las capitales de la UE o ante los insultos reiterados del pequeño Sarkozy, viene Esperanza a apretar la tuerca del patrioterismo y a sacar el trapo para ver de dónde pega el viento y, de paso, meter miedo a sindicalistas, periodistas y parados, los culpables, según ella, de que esto se esté yendo al carajo sin remisión.
Ahora que las banderas de la piratería económica internacional ondean en los mástiles de todos los bancos mundiales y los corsarios de las agencias de calificación saltan al abordaje de todos los barcos que encuentra en su camino , viene Esperanza con la banderita roja y gualda, como Marujita Díaz cuando estaba jamona. La única bandera que nos queda por sacar aquí es la blanca para decir que nos rendimos.

2 pensamientos en “Banderas

  1. A mí me parece bien la propuesta de Espe. Yo añadiría unos cánticos para ensalzar el orgullo nacional.
    Lo que no entiendo es cómo luego se mosquean cuando los argentinos se visten de su bandera y expropian YPF. Es la misma receta, ¿no?

  2. El articulo “color ala de mosca” es complementario;al final todos somos jilgueros y cada uno en nuestra propia jaula y todos los dias vienen los buitres nos abren las puertas y nos quitan el alpiste.

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