Beber

La Administración ha decidido prohibir la venta y el consumo de alcohol a los menores de 18 años. No es mal intento de atajar un problema que, al paso que vamos, hará que los niños de tres años sepan más marcas de güisqui de malta que variedades de potitos Bledine. Los adultos tenemos que prorrogar las sobremesas hasta las 7 de la tarde para tener tiempo a elegir la marca de ginebra y la marca de tónica correspondientes con la que prepararnos un digestivo en condiciones. El problema del alcohol, es que se trata de la droga legal, social y admitida de nuestros tiempos y de otros muchos.

No hay sobremesa sin chupito, no hay vermú sin ginebra y no hay cafetín sin gotas. Saberse las añadas de los vinos, las etiquetas de las ginebras y las paradas de la ruta del cava del Penedés, forma parte de la cultura en alza, de los usos y costumbres y de lo que hay que saber para estar al día. Si usted no entiende de gastronomía y vinos, dese por apartado de cualquier tertulia de cierto nivel. Hay que saberse los nombres de tres o cuatro cocineros creativos y tener unos vinos de referencia con cita textual de bodega y año de cosecha. O eso, o ir a tomar una pinta de galipote al chigre de abajo.

En medio de esta Babilonia y estas babayadas, los niños y adolescentes ven beber a sus padres con más asiduidad de la que suelen verlos leer. Los hay que beben mientras leen, pero esa es otra historia. Hemos criado a toda una generación que ha conocido antes la textura del hielo en las copas que en los documentales del National Geographic y, claro, pasa lo que pasa. Beber es demasiado barato, demasiado asequible y demasiado efectivo como anestésico físico y moral. El alcohol es a veces la única válvula de socialización de los adolescentes a quienes los adultos hemos dado, tal vez, pocas herramientas o armas para entrar en el mundo real. El botellón es la prolongación del biberón para quienes no saldrán de casa de sus padres hasta bien cumplidos los treinta años. En las civilizaciones primitivas la edad adulta se alcanzaba tras matar un león. Aquí se logra con una borrachera de tamaño selvático. Igual es que no hemos sabido darles razones para no beber.

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2 pensamientos en “Beber

  1. Beber no es demasiadeo barato especialmente para los jovenes y no tan jovenes de este pais con sueldos de miseria europea.Quizas por eso se hagan tantos botellones de don Simon que a parte de dejar el higado escogorciao dejan el cerebro cual alpargata del medievo.

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