Octavillas

Mi buen amigo el senador Oblanca ha calificado de “acción informativa” el reparto de pasquines en los que Foro Asturias arremete contra el PP y su líder (o lideresa, que suena a una marca de mayonesa) Pilar Pardo. Es curioso que Foro haya suprimidola Gacetamunicipal por considerarla tendenciosa y poco interesante pero considere que repartir octavillas es una  “acción informativa”. Y es más llamativo aún que los concejales de Foro limiten o quieran limitar  las preguntas que los periodistas pueden hacer en las ruedas de prensa, pero llamen “información” a estas hojas volanderas y más bien faltonas. Ambos asuntos  definen el concepto de la información que se maneja en este partido que lo mismo acaba convocando ruedas de prensa para repartir octavillas. Voy a tener que replantearme todas las bases del periodismo que me enseñaron mis maestros cuando me decían que debía separarse la información de la opinión y los anuncios de las noticias. Foro aceptó de muy buen grado las cinco cucharadas de lideresa Pardo como  condimento imprescindible para poder gobernar en Gijón. Parece que ahora la salsa se está poniendo agria y los chicos de FAC quieren cambiar de menú a base de pasquinazos.

Mala cosa es hacer política de esta manera cuando sólo se llevan tres meses de mando en plaza. El PP de antaño intentó lo mismo con un panfleto llamado la “Gaviota Audaz” (los señores Cascos y Oblanca eran entonces destacados miembros del nido de la gaviota) sin conseguir gran cosa. Hay costumbres que no se olvidan, al parecer.

Todo esto pasa el mismo día que un ex concejal del PSOE es juzgado por la acusación de agredir a su ex pareja. El concejal y su ex lanzan octavillas verbales en el juzgado. Cada uno vendiendo lo suyo. Yo presencié a media distancia ambas bodas: la del exconcejal,  y la de Foro y el PP. El primer matrimonio parecía ser por amor. El otro sonaba a casorio de conveniencia, ambos se celebraron tras sonoros desencuentros previos, ambos acabaron mal. Ahora, ex cónyuges y ex compañeros de partido, despechados por razones varias y con ganas de bronca, tratan de mezclar la opinión con la información para ganarse a cualquier precio el favor de los desprevenidos ciudadanos. Los diamantes que se regalan en las bodas son para siempre. Los políticos, esas joyas, pueden cambiarse cada cuatro años. Por suerte.

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