Confianza y asco

Con tantas medidas de alto rango como se están tomando para que España obtenga la confianza del mundo, de los mercados, de Dios y de la Historia, lo único que se está consiguiendo es que quienes menos confiemos en España seamos los españoles. Cuanto más dicen confiar en España Merkel y Sarkozy, menos confiamos los españoles en lo que nos espera en nuestro propio país. Porque resulta que todas las normas que aprueba el Parlamento para dar confianza a quienes no nos conocen de nada, las terminamos pagando los de casa, los de toda la vida, los de confianza y, ya se sabe, que donde hay confianza da asco. Las pensiones que recortan son las de nuestros padres, los sueldos que se podan son los nuestros, los empleos que no aparecen por ninguna parte son los de nuestros hijos, los parados que se suman a la cola son nuestros amigos o seremos nosotros mismos cualquier día de estos. Como para fiarse de un país que nos pone los cuernos en sesión continua y siempre le duele la cabeza cuando ha de cumplir con nosotros el débito conyugal. Con todo esto, los españoles hemos hecho nuestra la frase del viejo Groucho y con cada nueva vuelta de tuerca que se nos aplica nos ratificamos en la idea de que preferimos no ser miembros de un club que nos admita como socios y se llame España.

Hace meses que uno ya había colocado su techo de gasto doméstico a la altura del suelo. No hacía falta marcarse la chulería de reformar la Constitución para marcar nuestro rumbo hacia el abismo con la misma claridad que se balizan las pistas de aterrizaje de los aeropuertos. Cada día que pasa somos más conscientes de que tomaremos tierra en grandes cantidades mientras la nave esté pilotada por Rajoy y Zapatero, la nueva pareja cómica de esta semana.

La visión del Parlamento en los últimos días ha sido muy similar al plató de “Sálvame”, un conjunto de personas que se dedican a hablar todos a la vez mientras meriendan tortillas y empanadas que nunca se molestan en pagar. Los demás nos contentamos con mirar. Como para fiarse.

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2 pensamientos en “Confianza y asco

  1. Hola Jaime. A ti esto te sale de forma natural o lo entrenas.
    Jo, chico no sabes lo que disfruto leyendote. Además coincido contigo en casi todas tus opiniones.
    Saludos.

    Salva.
    sgcasanovas.blogspot.com

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